Juárez sí apoya a Castro

Coincidencia o no, y sin caer en la presunción de que mi entrega de anteayer martes titulada “Castro: solo y su sombra”, pudo ser en parte motivo del discurso que ayer pronunció el dirigente nacional del PRI, René Juárez Cisneros, sin duda alguna que reflejan que el ex gobernador guerrerense sabe el escenario que enfrenta Miguel Castro Reynoso en su carrera por la gubernatura.

En aquella entrega escribí: “Mientras Miguel Castro Reynoso no baja el ritmo de su campaña, continúa recorriendo el estado de norte a sur y de este a oeste y asumiendo compromisos con los jaliscienses ante quienes no baja la guardia, del otro lado parece que ya se dieron por vencidos ante la ventaja que ha tomado Enrique Alfaro Ramírez y el crecimiento de Carlos Lomelí Bolaños, bajo la sombra de Andrés Manuel López Obrador y de Morena”.

“Por un lado, el gobernador Jorge Aristóteles Sandoval prácticamente se ha olvidado que están en campaña y se ha concentrado en preparar el cierre de su administración, preocupado porque los números cuadren y por entregar a su sucesor las cosas en orden; por el otro, en el PRI parecen estar resignados a no mantener la gubernatura en su poder y, al parecer, se concentrarán en atender las contiendas por las alcaldías –aquéllas en las que advierten posibilidades de ganar– y las diputaciones, apostándole al mayor número de repechajes…”.

Ayer, ante miembros de su partido en la sede del PRI, Juárez Cisneros prácticamente vino a levantarle el ánimo a Castro Reynoso y a manifestarle que tiene el apoyo de la dirigencia nacional. Con enjundia por momentos y dirigiéndose al candidato a la gubernatura, expresó:

“En esta elección, uno tiene también dos opciones: una, autoderrotarse, hincarse, arrinconarse, espantarse, sacarle al bulto o echarse para delante… decidiste echarte para adelante. ¡Yo también voy contigo para adelante hasta ganar el primero de julio! ¡¿Está claro, Miguelón…?!...”.

Y más adelante, nuevamente dirigiéndose a Miguel Castro, le dijo:

“Miguelón, tú tienes dos opciones: decidir, como ya lo decidiste, ganar o decidir ganar… ¡porque no te vamos a permitir que pienses diferente…! (…). En la mente de un candidato o una candidata no puede pasar la palabra derrota, no puede cruzarse por aquí la palabra desolación. ¡No puede pensar en fracasar! ¿Entonces para que se metió si había tantos interesados que querían (ser candidatos)? Y esos que no llegaron (como candidatos) no les gustaría que los defraudes… ¡Y no los vas a defraudar!”.

Un discurso como éste no lo ha escuchado Miguel Castro por parte de sus correligionarios jaliscienses: ni del primer priísta del estado ni del dirigente estatal del PRI ni de alguno de los dirigentes de los sectores y organizaciones adherentes al PRI, quienes andan más inmersos en sus propias grillas y golpes bajo la mesa, en busca de quedarse con lo que pueda quedar después del primero de julio, para desde ahí administrar la derrota.

¿Habrá animado a Miguel Castro el discurso de su dirigente René Juárez? ¿El apoyo del CEN del PRI a la campaña de Castro Reynoso será más allá de un enjundioso discurso y de unas palmaditas en la espalda? Porque a como están las cosas en Jalisco, el candidato a la gubernatura requiere más que eso, pues la simulación –una actitud condenada por el propio René Juárez (“integración de todos fuera de simulaciones”, dijo)–, ya poco se puede ocultar entre quienes deberían de estar trabajando por el triunfo y no buscando concertar citas con “los de enfrente” para ver si pueden salvar el pellejo u obtener ganancias que advierten su partido no les dará.

Y otra pregunta: ¿No habrá llegado demasiado tarde el discurso de René Juárez Cisneros para Miguel Castro Reynoso? Estamos a 20 días del cierre de campañas y en el PRI podría ya estar todo escrito.

ES TODO, nos leeremos ENTRE SEMANA.

JJ/I