Retoman el Cosquín en domingo, más temprano


Cambió la dinámica, pero no el espíritu: aunque con un ambiente mucho más tranquilo y aun aguantando las inclemencias del tiempo –esta vez con el Sol y no con el agua–, los amantes del rock se dieron cita otra vez en el espacio de Calle 2 a partir de las 10 de la mañana para retomar lo que interrumpió la lluvia la noche del sábado.

Comenzaron con Inspector y pese a lo que se esperaba, los asistentes regresaron, aunque con muchos más niños y adolescentes de los que se dieron cita el día anterior. Retomaron algunas de las bandas que no pudieron salir al escenario por la lluvia.

Babasónicos, Ataque 77 y No Tienen la Vaca, varios de los headliners del evento, sin embargo, tuvieron que irse sin presentarse por motivos de sus agendas.

Desde que comenzó el evento, se respiraba un ambiente totalmente diferente, pues llegaron cientos de niños acompañados de sus papás y estaban felices de que ahora sí podían ver a Molotov y a Mon Laferte.

Aunque ya no se vendían boletos, desde un principio se dijo que los niños menores de 10 años entraban gratis al festival y les cumplieron.

“Órale, está lleno de chiquillos y qué padre, que chido que sus papás los traigan al rock. No se vayan sigue Tatiana”, dijo Micky Huidobro y las carcajadas de los adultos no se hicieron esperar.

Frijolero, Puto y todos los éxitos de la banda fueron apareciendo en la hora que Molotov estuvo en uno de los dos escenarios que habilitaron en domingo. El tercero no estuvo habilitado.

Randy lo confesó, el cambio de horario los orilló a seguir la fiesta y llevar “en vivo” para que no se quedaran dormidos, así que el esfuerzo fue doble.

El público armó el slam, al que hasta papás con niños en brazos le entraron.

Las primeras horas del concierto el Sol no amainaba. Duro y a la cabeza. Sin embargo, los verdaderos fans, con apenas sudaderas y sombreros en las cabezas aguantaron frente a los acordes, otros esperaron a sus favoritos debajo de los guamúchiles y otros árboles hidratándose y cotorreando en un ambiente más de tardeada.

A las dos de la tarde en punto salió Mon Laferte, una de las artistas más esperadas. Hasta grupos de rockeros, vestidos de negro y calaveras, cantaron los boleros de la chilena que puso el ambiente en un punto en que el clima por fin era más amable.

Bailaron y cantaron haciéndole coro durante alrededor de una hora en lo más prendido de la tarde. Niños, adolescentes, un gran coro de mujeres de todas las edades y en general miles de personas pasaron la tarde con Antes de ti, Amárrame, un homenaje a Selena con una versión de Si una vez, y por supuesto, casi para despedirse, Tu falta de querer.

Ya para cerrar Maldita Vecindad se despidió. Para el rock no hay horarios, aunque algunos tuvieron que acudir a los servicios de emergencia por deshidratación y golpes de calor, y estuvieron bien atendidos.

La banda capitalina prendió la fiesta de sus fans, menos que con Mon Laferte, porque gran parte del público se fue, pero aun así se sentía el tono con la conmemoración de sus 25 años de El circo, uno de sus discos más míticos y celebrados por los fans y que marcó, de alguna manera, la pauta para lo que harían durante su carrera.

Con muñecos de calaveras y alebrijes que celebran las raíces mexicanas que le dan toques a su ritmo, el vocalista Roco agradeció a la multitud que tirando vasos hacia arriba y bailando con las letras de esa primera entrega que recuerdan con cariño, les recibieron en el calor tapatío de media tarde. Ya había vuelto el Sol para los alrededor de 10 mil espectadores que se dieron cita, en total, al evento.

Así, al terminar con sus acordes sonoros de Paz y baile regresaron los asistentes, algunos con unas cervezas de más, a continuar con su domingo apacible, pero prendido en la ciudad.

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FRASE

“Órale, está lleno de chiquillos y qué padre, que chido que sus papás los traigan al rock. No se vayan sigue Tatiana”
Micky Huidobro, músico de Molotov

JJ/I