Alfaro: la foto de la humillación

La foto es más que evidente. Es el distanciamiento de Enrique Alfaro Ramírez con Ricardo Anaya Cortés y su equipo de campaña, incluso del dirigente nacional del partido Movimiento Ciudadano, Dante Delgado Rannauro, lo que confirma lo que he referido en este espacio en varias ocasiones: se enfrió la relación entre el panista y el ex priísta.

Son varias las imágenes que circularon en las redes sociales, en chats y en los comunicados de prensa enviados por el equipo de comunicación de Anaya en las que además de la distancia física que guarda Alfaro Ramírez con quienes aparecen en la fotografía, el gesto de su rostro demuestra que no estaba por voluntad propia ni mucho menos contento y cómodo.

Aseguran que, efectivamente, fue obligado a acompañar a Anaya en la rueda de prensa que ofreció en un hotel de Tlaquepaque, horas después de haberse reunido con cerca de 9 mil mujeres en el auditorio Telmex. Cierto o no, la imagen completa y los gestos de Alfaro muestran que la versión es muy creíble.

En este evento hubo varios oradores: el propio Anaya y los dirigentes de los tres partidos políticos que integran la coalición Por México al Frente: Damián Zepeda, del PAN; Manuel Granados, del PRD, y Dante Delgado, de MC. Y al frente, Miguel Ángel Martínez Espinoza, candidato del PAN a la gubernatura, Santiago Creel y Emilio Álvarez Icaza.

Durante estas intervenciones, Alfaro –con los dedos pulgar en las bolsas del pantalón de mezclilla– se mantuvo atrás, del lado izquierdo del presídium, cuya imagen en ocasiones se perdía por el color negro de su camisa –la de la mayoría era blanca– al igual que negra era la lona a cuyo centro se leía el apellido Anaya.

Además del distanciamiento entre Anaya y Alfaro que refleja esta fotografía, nos demuestra también que tanto el candidato presidencial como los dirigentes de los partidos, incluso el propio Dante, consideraron inconveniente –¿o vergonzante?– que el candidato a la gubernatura por Movimiento Ciudadano, que no va en alianza ni con el PAN ni con el PRD, estuviera ya no junto a Ricardo, sino ni siquiera al frente en la primera fila.

Ésta, pues, no es una fotografía más. Es la imagen de una realidad que contrasta con aquéllas que vimos durante su primer encuentro en Lagos de Moreno, donde no obstante que Alfaro regañó a los militantes panistas y los obligó a bajar sus banderas del PAN porque ahí no se iba a apoyar partidos políticos, sino movimientos (obvio, el naranja), Ricardo Anaya le ayudó a bajar de una camioneta el banquito y hasta a cargarlo; todo eran abrazos, sonrisas y palmaditas en la espalda entre uno y otro. Pero hoy todo eso quedó en el pasado. Después de eso, Anaya ha evitado un acto junto a Enrique en una plaza pública. O tal vez ha sido el propio Alfaro quien evita propiciarlo.

La razón de este distanciamiento para nadie es ya un secreto: en Jalisco nadie de Movimiento Ciudadano hace campaña a favor de Ricardo Anaya, no obstante que es su candidato a la Presidencia de acuerdo con la coalición que integraron con el PAN. En ningún acto de campaña Alfaro ha pedido el voto para Anaya, como tampoco lo han hecho Clemente Castañeda ni Verónica Delgadillo que buscan el Senado y mucho menos los candidatos alfaristas a diputados federales que también están dentro del paquete de la coalición. Y ya no digamos los aspirantes naranjas al Congreso del Estado y a las presidencias municipales que también son aliados. ¿O creen que esto nada tiene que ver con que en Jalisco Anaya vaya por debajo de AMLO en las encuestas?

Si Alfaro fue obligado a asistir a ese evento con Anaya, ¿por qué lo arrumbaron atrás? ¿Por qué humillarlo así? Y si asistió por voluntad propia, ¿por qué lo hizo si no iba a estar cómodo? ¿Por qué humillarse así?

ES TODO, nos leeremos ENTRE SEMANA.

JJ/I