El reto de enseñar

De todas las startups que nacen, cerca de 99.99 por ciento está condenado al fracaso. Todos los días, miles de emprendedores trabajan pensando que pueden construir el siguiente Uber o Google, pero muy pocos llegarán a las grandes ligas.

Una startup es una empresa emergente que inicia como un proyecto pequeño pero que tiene toda la intención de convertirse en un pez gordo. Es decir, a diferencia de una Pyme, que busca nacer y consolidarse como un pequeño negocio, la startup tiene una fecha de caducidad si es que no logra expandirse.

¿Qué es lo que hace que una startup triunfe y forme parte de ese 0.01 por ciento? La respuesta más común es que debe tratarse de algo verdaderamente revolucionario. En esta era es casi un mantra que una empresa tecnológica innovadora tiene que ser en cierta medida disruptiva, cambiar las reglas del juego.

¿Y cómo lograrlo? Se pensaría que es a través de la educación, pero hay algunos episodios especialmente conocidos que indican lo contrario: Mark Zuckerberg, CEO de Facebook; Steve Jobs, ex CEO de Apple y Bill Gates, fundador de Microsoft son todos desertores de la universidad y levantaron tremendos emporios. Sus perfiles son tan emblemáticos que prácticamente incitan a pensar lo contrario, que la educación tradicional es la que frena la innovación.

Brian Subirana, académico e investigador del MIT, quien ha estudiado la innovación en empresas y en la educación, opina que crear una startup exitosa e innovadora es un tema filosófico.

En una charla sobre cómo repensar la innovación para el aprendizaje dirigida a académicos y directivos de la Universidad de Guadalajara, Subirana apuntó que parece haber una característica que comparten las personas exitosas y que podría ser más certera que mucha de la investigación desarrollada hasta el momento para predecir cuáles startups triunfarán y cuáles perecerán.

Esta característica aparece en el trabajo de la psicóloga estadounidense Angela Lee quien detectó un rasgo de la personalidad que parece coincidir en el perfil de muchas personas exitosas: se trata del grit, que en español significa determinación, y básicamente se podría definir como el empeño persistente y tenaz por conseguir un objetivo a pesar de los fracasos previos.

En México y también en Guadalajara sobran los ejemplos de dedicados emprendedores que han forjado proyectos sumamente interesantes, pero sería estirar mucho la liga decir que actualmente existe un ecosistema de innovación avanzada.

Quizás la clave para estimular y enseñar innovación y emprendimiento está en encontrar las maneras de desarrollar la determinación y de aprender a través de los fracasos.

brenda.ramosv@gmail.com

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