'Plasma': encontrarse en la emoción

Experimentación. Capas de energía a través de una composición muy libre se relacionan casi de manera directa con la obra de Víctor Hugo Pérez, que juega también con la disposición del material. (Foto: Especial)

La expresión de la pintura por la pintura misma. El juego. La búsqueda constante de las posibilidades del material, pero sobre todo de la emoción como centro de la expresión plástica, son parte de las similitudes que comparten los artistas plásticos Raúl Cerrillo (Ciudad de México 1977) y Víctor Hugo Pérez (Guadalajara 1975) que exponen en el Ex Convento del Carmen, parte de lo más reciente de su obra en paralelo.

En las salas de la planta baja del recinto la exposición se divide en dos momentos de la pintura y la escultura de cada uno. Fueron realizadas aparte cuando los artistas apenas se conocían y poco a poco fueron encontrando en cada uno formas de encontrarse.

Por una parte, la obra de Cerrillo tiene una textura pesada en la que cada lienzo se conforma con varias capas de pintura. A veces, según describió el artista, cada cuadro llega a configurarse durante varios años, con varias etapas como la disposición del color, el secado, las explosiones que aparecen y luego con narrativas finales que hablan muchas veces de la contemplación de un universo complicado –pequeños personajes que vislumbran todo el colorido tomados de la mano– y otras incluso de la muerte, de demonios y rostros que aparecen o de reflexiones en torno a la desaparición forzada, por ejemplo.

“Me gusta ver mi trabajo como un contenedor del tiempo, a veces tardo cuatro o cinco años sumando color sobre color…”, dijo en entrevista. “Sumando información de la narrativa… el proceso es muy largo porque los materiales lo requieren así, es difícil decidir hacer una pieza y terminar en la misma sintonía, el proceso es más una acumulación de energía hasta que hay un momento en que la pieza ya no aguanta más, eso es meramente intuitivo”.

Capas y capas y capas de energía a través de una composición muy libre (“por puro placer”) se relacionan casi de manera directa con la obra de Víctor Hugo Pérez que a su vez juega también con la disposición del material y le gusta experimentar, al menos en parte de esta serie, titulada Mi perro bravo, mirarse a sí mismo.

Proceso. Cada cuadro de Raúl Cerrillo llega a configurarse durante varios años, con varias etapas como la disposición del color, el secado, las explosiones que aparecen y sus narrativas finales.
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Los de Víctor Hugo son sobre todo personajes que miran hacia adentro, que se confunden, pero que casi siempre, según sus propias palabras hablan sobre él. Le gusta comparar las decisiones plásticas que toma con el momento puro en que un niño se relaciona con la pintura por primera vez y elige los colores de su caja sin miramientos, sin razonamientos lógicos y sin la secuencia del mundo restringido de los adultos.

“Las decisiones pueden ser de la misma evolución de la pintura, como quiero que sea una aventura, puede cambiar en el camino… el cerebro del ser humano está buscando siempre lógica y congruencia, pero a la hora de la elaboración yo lo que quiero es la divertirme. El resultado puede ser no tan preconcebido mentalmente, mi intención es la emoción misma, la pintura por la pintura misma”, contó.

En este sentido Cerrillo está de acuerdo. En que dejando de lado la razón y la figuración, incluso sea posible despertar otra cosa. Un reflejo de nosotros mismos, de la mente o del universo.

“Cuando hablamos de pintura por primera vez (Raúl y yo) todavía no conocíamos nuestra pintura o apenas empezábamos. Él abordaba los pigmentos y cómo trabajaba emocionalmente, era de las pocas veces en que tocamos un tema tan importante para mí como la emoción. Siempre se habla de cuestiones técnicas, narrativas o de solucionar problemas plásticos del dibujo o de la luz”, dijo Pérez. “Aquí no hay problema, aquí hay nada más que la riqueza del todo, la gama de emociones y la psicología qué plasmar en el cuadro. Era obvio que sería un impacto visual pero sobre todo por la emoción. Eso es lo más importante y el espectador puede posicionarse desde ahí”.

La exhibición se inauguró el jueves pasado y estará abierta hasta el 29 julio en las salas 1 y 2 del Ex Convento del Carmen. La entrada al espacio es libre.

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FRASE

“Aquí no hay problema, aquí hay nada más que la riqueza del todo, la gama de emociones y la psicología qué plasmar en el cuadro”
Víctor Hugo Pérez, pintor

JJ/I