Élmer Mendoza rompe todas las reglas

Proceso. Para Élmer Mendoza, cada novela la escribe como si fuera la primera, parte de una ingenuidad que “puede quitarme toda la carga que trae el éxito de un libro o de una novela anterior y su fama”. (Foto: Jorge Alberto Mendoza)

A las 10 de la mañana, Élmer Mendoza ya cumplió con su rutina de escribir todos los días. En 2017 presentó su más reciente novela Asesinato en el Parque Sinaloa publicada por Random House y, sin embargo, las ideas siempre están corriendo en su cabeza. Prefiere que le agarren frente al teclado, dice.

Para escribir diez novelas como él, hace falta una fórmula. Al menos una. Y sobre este género el autor dio un taller este jueves en la Casa de la Cultura de Zapopan en donde compartió con varios escritores que el primer capítulo clave, para Mendoza, es como un bebé que definirá cómo será de adulto.

NTR. ¿Cómo es para ti el método para escribir o para comenzar con los borradores que darán vida a una novela?

Élmer Mendoza (EM). Yo hago un plan más o menos completo que es el que voy a violar. Porque la única forma con la que un autor puede ser original es romper todos los planes y romper todas las reglas: las primeras que hay que romper son las de uno mismo. Lo que haces es como proponer una guía que te ayuda a no seguirla, pero que te da más o menos una dirección por la que es posible ir.

NTR. Pero, ¿cómo lo sabes? ¿Es algo que simplemente intuyes?

EM. Cuando voy trabajando voy viendo lo que voy a romper. Es una parte muy dinámica y muy intensa, porque generalmente la primera versión de todos los libros es muy arrebatada, nace del instinto, de una historia que uno ha traído en la cabeza y que piensa que es pertinente desarrollarla, no hay ninguna seguridad de si va a terminar así o siquiera si es una buena idea. Lo pienso y lo desarrollo.

NTR. Cuando ya has escrito varias novelas, sobre todo las sagas, ¿las hebras de una que termina te dan la pauta de la que sigue o empiezas de cero?

EM. Pueden ser dos cosas. Cuando hice mi primera novela yo tenía la inquietud de hacer una novela de ciencia ficción pero nunca pude. Lo estuve intentando siempre y a veces hacía historias sueltas de violencia y me salían muy bien, así que me decidí a escribir de eso. No sé cómo decidí escribir sobre el caso Colosio. Comencé a hacerlo y a medio camino me di cuenta de que estaba escribiendo pura basura: llevaba 60 páginas y las destruí por completo. Había llegado a una idea, sin embargo. Una idea que creí que era buena y volví a comenzar desde la primera palabra con esa idea, al final fue la que funcionó y la que me dio la base para continuar escribiendo.

Luego cuando escribí mi primera novela policiaca, Balas de plata, inmediatamente comencé a escribir la segunda. Otra vez: a las 20 páginas paré y pensé que no podía seguir. El punto final es muy móvil para la siguiente historia, ahí entendí una pregunta que tenía mucho haciéndome sobre por qué los escritores escriben sagas y es básicamente porque el mismo personaje se desarrolla y sólo cambia el antagonista.

NTR. ¿Cómo se da para ti el personaje principal de la saga del detective Mendieta?

EM. Sólo había pensado escribir una novela, pero en una cena unos amigos muy queridos me hicieron darme cuenta de que había creado a un personaje complejo: El Zurdo Mendieta. La verdad, sólo por seguir la onda a ellos empecé con la segunda novela, Prueba de ácido. La hice con más conocimiento de causa; lo cierto es que siempre he tenido la voluntad de estilo: quiero ser yo en mis libros, eso también complementa la obra y a partir de ahí digamos que tengo muchas ideas para hacer muchas novelas policiacas que vienen constantemente a mi cabeza.

NTR. ¿Cómo te llevas con El Zurdo, por cierto?

EM. Siempre intento tener un distanciamiento con él. Porque no quiero que me absorba ni absorberlo. Tenemos una relación complicada, yo soy un autor que intenta ser dominante. Los personajes no pueden conmigo, pero yo tampoco los ignoro, eso es lo que provoca esta distancia sana.

NTR. Pero ¿cómo ocurre cada vez que vuelves a retomarlo en una nueva historia? ¿El Zurdo tiene ya una estructura inmóvil?

EM. Esa es una de las claves. Me costó llegar a ella y llegó hasta la cuarta novela. Cada novela la tengo que escribir como si fuera la primera, partir de cierta ingenuidad, una ingenuidad que puede quitarme toda la carga que trae el éxito de un libro o de una novela anterior y su fama. Eso me ayuda muchísimo, la disfruto casi igual que la primera, me permito intentar cosas que nunca había intentado, se me ocurren cosas diferentes es una libertad creada que consigo que funcione como una auténtica y me funciona.

NTR. ¿Cómo tomas que se te catalogue como escritor de narconovelas?

EM. Cuando publiqué mi primera novela me dijeron mis editores que pronto los lectores me iban a relacionar con el narco, aunque esa en específico no tratara de narco. Pero, claro, eso no importó, por la ciudad en la que vivo, el país en el que vivo y porque la época condiciona a los autores que escriben de violencia. Dentro de los posibles culpables del asesinato de Luis Donaldo Colosio, el tema de mi primera novela, estaban los narcos. Ya en la segunda novela lo abordé de inmediato, El amante de Janis Joplin es sobre eso. Descubrí que no me gusta sacar el tema de contexto, para mí es un telón de fondo y conseguí crear a un personaje femenino muy fuerte, que era mi objetivo y lo que realmente me importó Samantha Valdez, un personaje que ya hasta tiene su club de fans.

NTR. Cuando escribes sobre eso ¿cómo decides qué tocar y qué no? ¿Cómo ocurren los límites cuando se trata del narco?

EM. En primer lugar no citar nombres reales, crear atmósferas ficticias, muchas se parecen a la realidad y eso es inevitable, pero bueno, no dejar que la realidad violenta se apodere de mi literatura, porque ahí el jefe soy yo y manejo lo que yo quiero cuando yo quiero. A veces aparecen asuntos que ocurrieron, que están ocurriendo y que van a ocurrir, pero eso es parte de la realidad de nuestro país.

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FRASE

“El punto final es muy móvil para la siguiente historia, ahí entendí una pregunta que tenía mucho haciéndome sobre por qué los escritores escriben sagas y es básicamente porque el mismo personaje se desarrolla y sólo cambia el antagonista”

“Los personajes no pueden conmigo, pero yo tampoco los ignoro, eso es lo que provoca esta distancia sana”
Élmer Mendoza, escritor

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