Cenizas, interpretación contemporánea de Prieto

Proceso. Para la realización de la exposición, las pintoras analizaron el Palacio de Gobierno, con todos sus símbolos, como el mural de José Clemente Orozco dedicado al Padre Miguel Hidalgo. (Foto: Humberto Muñiz)

En un país como México en que parece es más fácil matar que castigar a un asesino, la famosa frase del poeta Guillermo Prieto “¡Alto! ¡Levanten esas armas! ¡Los valientes no asesinan!”, que utilizó al interponerse al pelotón que intentó asesinar al presidente Benito Juárez y sus ministros, podrían ser hoy palabras para detener las balas del crimen organizado, para detener, por ejemplo, las desapariciones forzadas y las fosas clandestinas.

En Cenizas, las artistas plásticos tapatías Sofía Crimen, Rocío Sáenz y Claudia Rodríguez reinterpretaron entre otras cosas, esta frase impresa en bronce en uno de los patios del Palacio de Gobierno. La pusieron en letras neón rojo a la entrada de la sala Giroleta, donde, a partir de un cuerpo de obra que incluye instalación, dibujo y texto, estudian el Palacio, pero sobre todo, la historia del país inscrita ahí.

“Fue un proceso de varios meses de preparación, sobre todo conceptualmente, a partir de que nos otorgaron el lugar, empezamos a observar con detenimiento y a entender su energía”, contó Claudia Rodríguez. “Es un trabajo colaborativo y ha sido muy interesante porque no fue sólo traer la obra de cada una y colgarla, sino que todas nos involucramos en un proceso muy detallado y en conjunto”.

El mural de José Clemente Orozco dedicado al Padre Miguel Hidalgo fue también uno de los elementos centrales que las artistas tomaron como base. El fuego del Hidalgo que, como a la libertad, toma a una antorcha en sus manos. “Tiene una carga muy fuerte de violencia y política”, dijo Sofía Crimen. Los salmos de la fachada del Palacio y de la Catedral, unos grandes rectángulos de carbón que hacen alusión a este fuego, están presentes.

“Los elementos que incluyó Orozco en esa obra funcionan todavía como metáforas de la actualidad. Hablando de la sátira que hizo sobre las ideologías de aquel momento. Lo que hacemos es resignificar los elementos en el Palacio y con nuestras propias herramientas sacarlos a la luz. No estamos inventando el hilo negro ni descubriendo nada: simplemente limpiamos el polvo, encendimos el fósforo y tratamos de hacerlo visible otra vez al espectador”, dijo Rocío Sáenz.

“De verdad en este tiempo de elecciones, sobre todo, nos parecía importante recordar estas líneas. Lo que es defender la patria y convertirse en héroes”, dijo, por su parte, Rodríguez. “Ojalá esta fuera una postura llamada al voto por Guillermo Prieto. Es un recordatorio de que se necesita gente que sí defienda a la patria”.

El presente está puesto en el suelo y en las paredes con un mural en papel de 14 metros que al fondo de la sala cuenta una historia circular donde se hacen presentes los “colgados” y “encobijados”, los cuerpos tirados como bolsas de basura y la violencia policial.

Barriendo las cenizas hay también una instalación de 32 cepillos, cada uno con una etiqueta que cuenta a los desaparecidos de cada uno de los estados de la república. La huella de lo que ha quedado, la memoria que se esconde en las esquinas de la habitación o debajo de los muros, como si no importara y pudiéramos olvidarnos tan fácil de ello.

“Hay que saber dónde estamos parados, aunque estemos parados en tumbas y cuerpos, en cenizas, es lo que tenemos”, dijo Sáenz. “Después de las cenizas sigue la reconstrucción, la propuesta es renacer de esto, buscar formas de convertirnos en otra cosa”.

Supuesta censura

Después de su inauguración el 7 de junio, corrieron los rumores sobre la censura de parte de la Secretaría de Cultura sobre Cenizas: Las autoridades de la sala en el Palacio de Gobierno no se encontraban conformes con el cuerpo de obra y el texto de sala, escrito por la periodista y crítica de arte Dolores Garnica, no se leyó completo. Tampoco se pudieron entregar unas camisetas que tienen impresa la frase de Guillermo Prieto y se rumoró que incluso estaba en peligro la permanencia de la exposición en que trabajaron in situ las tres artistas durante varios meses.

Las artistas contaron a través de este medio que todo esto se trató de, sobre todo, una enorme confusión y falta de entendimiento.

“La Secretaría de Cultura, sobre todo Joao Rodríguez (director de Museos y Exposiciones) nos apoyó muchísimo, agilizó los permisos y nos apoyó para que se hiciera como la queríamos en un espacio que nunca había expuesto obra como esta… no podemos hablar de censura cuando la obra sigue aquí”, dijo Claudia Rodríguez.

Sin embargo, aceptaron que hubo dificultades propias de la burocracia de los espacios públicos del gobierno: problemas en cuanto a los permisos para usar los materiales de la exposición, que autoridades no leyeron completo el proyecto a tiempo antes del montaje y que a la hora de la inauguración los encargados de la Giroleta, pidieron se cambiaran varios elementos.

“Hubo muchísima confusión, se quería sacar la exposición de una manera en que no estábamos de acuerdo, pero al final se lograron”, dijo Sáenz, por su parte. “A mí me parece absurdo que sean tan rígidas las reglas para un espacio como éste y para una exposición que ha sido muy cuidada, en vez de colaborar pareciera que se quieren bloquear las cosas, pero yo diría que más por desconocimiento que por una mala intención”.

La exposición, sin embargo, continúa y podrá visitarse de manera gratuita hasta mediados de agosto.

“Ojalá esta fuera una postura llamada al voto por Guillermo Prieto. Es un recordatorio de que se necesita gente que sí defienda a la patria”
Claudia Rodríguez, artista plástico

“Hay que saber dónde estamos parados, aunque estemos parados en tumbas y cuerpos, en cenizas, es lo que tenemos”
Rocío Sáenz, artista plástico

“No podemos hablar de censura cuando la obra sigue aquí”
Claudia Rodríguez, artista plástico

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