Alfaro: ayer AMLO, hoy Anaya

Hay ausencias que se sienten más o silencios que se escuchan fuerte. Y eso sucedió el sábado por la tarde, en la explanada del Instituto Cultural Cabañas durante el cierre de campaña de Enrique Alfaro Rodríguez, donde el gran ausente fue el aliado del candidato a la gubernatura: el panista Ricardo Anaya Cortés.

Durante ninguno de los discursos pronunciados en este evento apareció el nombre del candidato presidencial de la coalición Por México al Frente, del que forma parte el partido Movimiento Ciudadano; ni siquiera su propietario Dante Delgado Rannauro se atrevió a pedirle a los miles de simpatizantes ahí presentes el voto a favor del panista para llevarlo a Los Pinos.

En 2012 Alfaro se la hizo a Andrés Manuel López Obrador. No obstante que fueron aliados durante toda la campaña y el tabasqueño encabezó actos multitudinarios acompañando al jalisciense, éste terminó –dice el propio AMLO y sus colaboradores– haciendo alianza y pidiendo el voto para la entonces abanderada panista, Josefina Vázquez Mota.

Ahora en 2018 se la hace a Ricardo Anaya Cortés. En el acto principal de su campaña, donde congregó miles de simpatizantes provenientes de diversos puntos de la entidad, en el que tuvo la oportunidad de enviar un mensaje de solidaridad y de apoyo y de pedir el voto para a quien le hizo creer que lo impulsaba en su aspiración a la Presidencia de la República, simplemente no lo hizo. Quizás consideró que con el espaldarazo que le dio una semana antes en Chapala era suficiente.

Ni Dante ni Alfaro consideraron importante ni trascendente pedirle a los ahí congregados el voto para Ricardo Anaya. No quisieron correr el riesgo de salpicarse de la debacle del panista, quien creyó inocentemente que aliarse con el alfarista partido Movimiento Ciudadano contrarrestaría los efectos negativos de sus pésimas decisiones de someter al panismo jalisciense a sus caprichos y prácticamente desaparecerlo para dejarle el camino libre a los candidatos de MC.

Hoy Ricardo Anaya paga un alto costo al interior de su partido –que no le dará el millón 100 mil votos que le dio a Vázquez Mota en 2012– y de Movimiento Ciudadano lo único que recibirá no será un nuevo espaldarazo, sino la espalda, pues buscarán evitar ser arrollados por la corriente negativa, en contra, que arrastra al aspirante presidencial de Por México al Frente.

Sin duda la ausencia –ya no digo física, sino en el discurso– de Ricardo Anaya es lo más significativo del multitudinario cierre de campaña de Alfaro, pues lo demás fueron los lugares comunes que en nada hacen diferente este cierre al de los demás candidatos a la gubernatura que se empeñan en seguir prometiendo la luna y las estrellas a los jaliscienses. ¿O no era lo menos que Anaya podía esperar de su aliado en Jalisco, a quien le entregó las candidaturas al Senado y a la Cámara de Diputados, de las que despojó a sus propios correligionarios sin ningún remordimiento?

Incluso, Alfaro Ramírez no mencionó a su aliado panista pero sí tuvo espacio para referirse indirectamente a López Obrador cuando nuevamente advirtió que no permitirán –y exhortó a evitarlo–, en caso de que la tendencia en la votación por la Presidencia de la República se confirme, que nadie desde la Federación venga a dar órdenes a Jalisco, a vulnerar la soberanía y a someter al pueblo.

Al momento de redactar estas líneas aún no se llevaba a cabo el cierre de campaña de Andrés Manuel en la Plaza Juárez, en el que no descartamos que directa o indirectamente él o alguno de los demás oradores hayan hecho referencia, con una crítica severa, a quien en 2012 fue su aliado.

Así, pues, la hora de la verdad está por escribirse y sin duda quedará plasmada la triste realidad de Ricardo Anaya ante el alfarismo, como hace seis años quedó el lopezobradorismo.

ES TODO, nos leeremos ENTRE SEMANA.

JJ/I