Kumamoto: en el pecado, la penitencia

Pese a que su agrupación Wikipolítica no obtuvo ninguna diputación federal ni local en los seis distritos donde compitió y él tampoco logró los votos necesarios para llegar al Senado de la República, el joven político Pedro Kumamoto Aguilar aseguró que “tenemos la certeza que somos la fuerza de oposición más importante”.

Teóricamente, Kumamoto Aguilar tiene una visión de la política muy peculiar que, sin embargo, no es la que aplica en su actuar, pues ésta se acerca más a la que tradicionalmente llevan a cabo los partidos políticos y los políticos tradicionales. No hay duda que la retórica se le da muy bien y en ella construye escenarios que en la realidad no existen.

¿O tiene fundamento afirmar que “somos la fuerza de oposición más importante” en el estado cuando, reitero, en los hechos no hay nada que lo sustente? ¿O de veras creerá que una docena de jóvenes que aspiraron a un cargo de elección popular y fueron derrotados ya conforman esa “fuerza de oposición más importante” en Jalisco? ¿Una docena de muchachos que no han ganado nada, electoralmente hablando?

Creo que esa forma de querer ver la política es lo que ha llevado a Pedro Kumamoto a no actuar como debiera para avanzar con pasos firmes y garantía de triunfo en la política. ¿O qué explicación puede dar al hecho de que su candidata a relevarlo en el Congreso del Estado, Susana Ochoa Chavira, no haya logrado ganar ni siquiera en el territorio –el distrito 10- que hace tres años le dio a él la victoria? ¿Será que los ciudadanos de ese distrito están decepcionados de Kumamoto y hoy lo castigaron no votando a favor de la candidata de Wikipolítica, Ochoa Chavira? ¿O será –como es mi teoría– que su triunfo de 2015 tiene explicación en los votos alfaristas a su favor y que hoy se los dieron a su propio candidato, Esteban Estrada, porque ya no existía compromiso alguno para votar a favor de la abanderada de Wikipolítica?

Pedro Kumamoto se niega a ser autocrítico y asumir la responsabilidad que tiene en la derrota de sus candidatos y prefiere desviar la atención responsabilizando de ella a la coalición entre partidos políticos o a la presunta campaña sucia que denunció se hizo en su contra, cuando ambas figuras, nos guste o no, son instrumentos de la política y particularmente de las campañas electorales. El ex candidato independiente al Senado debe entender que las elecciones no se ganan con los hubiera.

Recurrir al argumento de que si los partidos políticos “no se hubieran” coaligado entonces hubiesen ganado los candidatos de Wikipolítica demuestra la inocencia de quien aspiró a ser senador de la República, cuando quizás la explicación de su fracaso está en que, precisamente, quiso correr cuando aún gateaba y no aprendía a caminar; en que se dejó llevar por el canto de las sirenas que le hicieron creer que, si logró ganar un distrito electoral, era capaz de ganar en todo un estado; en que se mareó ante los halagos de analistas y periodistas que, como ayer con Enrique Alfaro, hoy se deslumbraron con Pedro Kumamoto; en que creyó que aparecer en las portadas de diarios extranjeros o en los horarios estelares de los noticiarios nacionales lo convertía en una figura imprescindible para la política local.

Pero no, no fue así, y hoy arrastra al fracaso a un grupo de jóvenes a quienes hizo creer que bastaba caminar en torno a la Glorieta Chapalita y emprender una campaña mediática ejecutada por sus promotores en varios medios de comunicación para que las urnas se llenaran de boletas a su favor.

Lo que creyeron que era un bosque era un espejismo; lo que creyeron que era un árbol, eran apenas unas ramas. Pueden renacer, sí, pero con humildad y con los pies en la tierra, porque quienes soberbiamente creían que iban a reemplazar… fueron reemplazados.

ES TODO, nos leeremos ENTRE SEMANA.

JJ/I