De menos a más

(Foto: AP)

El futbol de Francia a nivel selección ha sufrido altibajos en los recientes 20 años. De ser campeón del mundo en 1998 pasó también por un camino accidentado en el que no siempre fue protagonista.

Desde principios del siglo 20 cuando el futbol como deporte daba sus primeros pasos, la historia de la selección gala está salpicada de episodios tan brillantes como oscuros.

Posiblemente la gente recuerde más al equipo de Michel Platini en la década de los ochenta, y posteriormente la era de Zinedine Zidane en su mundial de Francia 98.

Y ahora la nueva generación de Antoine Griezmann, Pogba, Varane, y el jovencito gambetero y descarado de 19 años Mbappe ponen a soñar de nuevo a toda una nación.

Sin embargo, no siempre todo fue un mundo feliz en Francia.

En ese inicio del siglo pasado, en un torneo de selecciones europeas, tuvieron dos enfrentamientos con Dinamarca a la que le presentaron un cuadro A y B. Con ambos, la derrota fue para espantar: 9-0 y 17-1.

Para los Juegos Olímpicos de Amberes en 1920 tuvieron una mejor preparación, y llegaron a Semifinales donde perdieron 4-1 con Checoslovaquia.

Su aparición ante el mundo sería en el Mundial de Uruguay 1930 pero no pasó de la fase de grupos.

En el que fue su primera mundial como sede en 1938 pero solo pasaron de la primera ronda.

Tras quedar destrozado como país por las consecuencias de la Segunda Guerra Mundial, reaparecieron hasta 1954, pero sería en Suecia 1958 cuando dieron el primer aviso de que había que tomarlos en serio con su goleador Just Fontaine para perder en Semifinales.

La década del sesenta pasaría sin pena ni gloria, lo mismo que los setenta, y al surgir la generación de Platini, Tigana, Giresse, Batiston, y Rochetau jugaron dos Semifinales seguidas en los mundiales de 1982 y 1986, además de ganar una Eurocopa en 1984.

El estancamiento vendría entre 1990 y 1994 ediciones mundialistas para después revivir con la coronación de 1998.

El inicio del siglo 21 también sería de claroscuros con la conquista de la Euro en 2000, pero con un rotundo fracaso en el mundial de 2002, y la Final perdida en 2006 para después tener un terrible descalabro en Sudáfrica 2010 al quedar eliminados en la primera ronda.

Se dio entonces el cambio de generación que hoy rinde frutos.

 

La ciudad de la luz prendida hasta el amanecer

Con fuegos artificiales, bengalas, gritos y lágrimas de felicidad, los franceses celebraron el triunfo de su selección en la semifinal de la Copa del Mundo hasta el amanecer de ayer.

Numerosos seguidores del equipo nacional encendieron bengalas que despidieron humo rojo frente al Palacio del Ayuntamiento, donde una multitud atestiguó mediante una pantalla gigante el triunfo por la mínima diferencia (1-0 ) sobre Bélgica el martes pasado.

A partir de que Samuel Umtiti anotó el único tanto de la semifinal, disputada en San Petersburgo, mediante un cabezazo a los 51 minutos, los aficionados tomaron las calles de la ciudad, desde los elegantes Campos Elíseos hasta los barrios de clase trabajadora en la periferia. Estallaron ráfagas de petardos y resonaron las bocinas de los vehículos, junto con los cánticos de “On est en finale!” (“¡estamos en la final!”) que se escucharon hasta minutos antes de comenzar las tradicionales jornadas de trabajadores.

Algunas calles permanecieron cerradas al tráfico ante la imposibilidad de pasar por la presencia de la muchedumbre. Camionetas de la policía se aparcaron en las áreas más concurridas de una urbe que no baja la guardia tras los atentados recientes.

Desde el ciudadano común hasta las celebridades y los políticos han mostrado su entusiasmo a medida que la selección avanzaba en el Mundial.

JJ/I