El acelerado mundo del cine

COMUNIDAD. El clima de hermandadad de la institución se hace notar por los pasillos del lugar. (Foto: Alfonso Hernández)

Desde que se pone un pie en las instalaciones del Centro de Estudios Cinematográficos (CEC) se reconoce el trabajo artístico que la decena de alumnos producen en los salones, pues a primera vista se ven los murales que adornan su fachada.

Una antigua casa como todas las que adornan el Centro de la ciudad es el hogar de los estudiantes de cine que asisten a esta escuela, así como de los docentes y administrativos que aquí trabajan.

Una pequeña recepción con un sillón a un lado en el que esperan tres estudiantes, quienes aprovechan su tiempo libre para platicar; además de un gato negro que disfruta de las caricias de los mismos.

Al fondo, un largo pasillo en tonos grisáceos abre paso a varios salones, entre ellos un pequeño foro que estaba a punto de iniciar una proyección, así como otro en el que dos alumnos tenían una entrevista con una actriz, la cual al frente de los dos, con tono amable se disponía a responder los cuestionamientos.

En este pasillo, una cámara de gran tamaño en representación a los modelos antiguos y un arco junto con dibujos relacionados al arte cinematográfico, son parte de la identidad.

En la segunda planta de la escuela se encuentra otro pasillo repleto de fotografías como si se tratara de una exposición de los mismos alumnos, era parte del inicio a los demás salones; a la derecha, las oficinas administrativas que son visitadas constantemente por los docentes para formar sus asistencias. Al frente, dos máquinas de comida que seducen a todo el que pasa.

Lo más curioso de esta segunda planta es que los salones llevan un nombre distinto de directores; además, de que cada uno de los nueve grupos que se tienen, le da su identidad al mismo.

La sala de edición es uno de ellos, donde los alumnos del octavo cuatrimestre trabajaban en algunos videos y fotografías; el ambiente que se transpira es relajado y los rostros de cada persona delatan disfrutar de lo que hacen.

En el salón de tercero, su profesor les habla de planos fotográficos, mientras les presenta una serie de ejemplos a través del cañón. Los más pequeños disfrutan de una película a blanco y negro, con la que su docente les explica temas de la historia del cine.

La tercera planta es la más tranquila de todas, pues los de segundo cuatrimestre aprovechan su hora libre para ensayar un poco los diálogos para su próxima clase.

DIVERSIDAD. Desde ensayos instrumentales, entrevistas a artistas, exposiciones de fotografías, los diferentes proyectos del CEC invitan a unirse a su escuela.
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Finalmente al fondo del pasillo una puerta de madera cerrada con llave esconde un estudio de grabación; una consola de gran tamaño totalmente iluminada, pantallas, computadoras y otras cosas, dan el recibimiento. En el cuarto de al lado, el encargado del estudio prepara una grabación con guitarra en mano y una sonrisa en el rostro, pues pareciera que el silencio del lugar lo hiciera conectarse a su instrumento.

La escuela transpira un clima de hermandad, ya que al ser pocos estudiantes, los saludos por todos los pasillos no se hacen esperar, y Felino, el gato, es la mascota de todos y es tan querido que los brazos de cualquiera son su refugio.

La creatividad se ve hasta en las paredes y sus alumnos lo demuestran.

JJ/I