Entre la vieja escuela y la fusión

Leyenda. Con un amplio bagaje, De la Torre es un referente fundamental para la escena musical de Guadalajara. (Foto: Especial)

El trompetista tapatío Arturo de la Torre ha aprendido poco a poco de tantos géneros y de tantas maneras de interpretar que concibe la música como un instrumento flexible, moldeable, para varios de sus experimentos.

Jazzista de formación, está dispuesto a las fusiones sin hacerle el feo a ningún estilo y, por el contrario, imprimiéndole su esencia. Este fin de semana, en el epítome de su nueva etapa como solista, recibió en Michoacán el premio Rafael Méndez, que se da a artistas clásicos y jazzistas, por su trayectoria.

NTR. ¿Tu pasión por la música viene de tu familia?

Arturo de la Torre (ADT). Soy el único músico de la familia. Comencé cuando por varias circunstancias llegué a Estados Unidos y tenía la opción de estudiar francés o música y yo ni siquiera sabía inglés. Fui a la clase de música el primer día con un saxofón, pero lo odié. Nunca me gustó. Mi maestro James Kelly, al día siguiente, me prestó una trompeta: en mi vida nunca sentí algo tan fuerte y claro sobre lo que quería como en el momento en que toqué la primera nota. Al ser extranjero en un país así, la trompeta fue mi mejor amigo porque no sabía comunicarme. Al año ya estaba tocando en niveles altos.

NTR. ¿Cómo te sientes ahora que han pasado tantas cosas al recordar ese día?

ADT. Sigo sintiendo lo mismo en el escenario. Procuro que cada vez que me suba con mi trompeta sea tan mágico como ese día.

NTR. ¿En qué momento de tu carrera te sientes?

ADT. Estoy en una nueva etapa, en mi etapa de solista que es muy bonita porque por fin ya tengo rienda suelta. Culpable, que salió a inicios de este año, tuvo un concierto en vivo en el C3. Eso es lo que he querido transmitir en mi música: que hay una mezcla rara, porque soy músico, pero sobre todo soy jazzista. Toco con hiphoperos, nací en Guadalajara, crecí en Estados Unidos, me regresé a México y han sido para mí varios cambios culturales que me han enseñado varias cosas en la música. Esas combinaciones te llenan el cerebro con muchas cosas y cuando eres músico o eres compositor tienes constantemente ahí la necesidad de sacarlo. Cuando salí de San Juan Project me fui a Ajijic y en mi estudio, sólo en dos meses, compuse como 40 temas y va creciendo. El trabajo ahora es depurar y arreglar: pero esa producción me hizo darme cuenta por dónde iba. Vamos a sacar más sencillos, colaboraciones, a partir de agosto.

NTR. ¿Todo esto ocurrió por volverte un solista o fue un buen año sin importar las circunstancias?

ADT. Cuando estás en una agrupación en la que no eres la única persona que toma las decisiones, tienes que ceder para estar en sintonía con los demás. Cuando estás solo puedes decir lo que quieras. Probar cosas nuevas aunque parezcan locuras. Ahorita mismo mi ensamble son tres trompetas, tres trombones, guitarra, piano, bajo, batería, percusiones y yo: es una pared de sonido y es lo que yo siempre quería. Esto es lo que es mío. Toda la vieja escuela y comenzar a hacer mis fusiones. Aquí (hago) lo que sea y lo que quiera.

NTR. ¿Cómo es tu proceso creativo ahora?

ADT. No pienso en conceptos específicos. Mi proceso creativo son ideas que salen en el momento y que se empiezan a desarrollar con formas distintas. Sólo me hago una pregunta: ¿qué es lo que necesita esta canción?, no qué quiero yo, porque a veces empiezo con una melodía y otras veces tengo toda una estructura y la cambio para adaptarla en una cumbia sólo por la curiosidad de ver qué ocurre. Eso pasa en las fusiones. No le tengo miedo a las fusiones atrevidas porque también fusionar no es sólo empalmar las cosas, fusionar es conocer las bases de cada género y ver en dónde se conectan para hacer algo digerible y musical. Nunca me meto con un género sin conocerlo.

NTR. ¿Cómo han influido tus vivencias en cuanto a la condición de migrante que forma parte de ti y de tu personalidad?

ADT. Todas tus vivencias y todo tu bagaje cultural en la música te lleva a algo. Yo me acuerdo que estaba en Julliard con André 3000, en mi clase de composición para hacer una película y nos invitó a varios músicos a conocer nuestros estilos. Conocí a raperos, a músicos latinos a jazzistas brillantes que me ayudaron a entender todo. Luego llegué a México y aprendí de la cumbia, del mariachi, con la Orquesta Pérez Prado que son dioses… en fin todo eso se ha ido sumando y todo eso quiero que se refleje en lo que hago. Creo que si quieres ser bueno en lo que haces antes que en nada debes pensar en la música y lo demás va a salir solo.

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