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PRI: chuchos sin dueño

No sé si en la dirigencia estatal del PRI esperan que su jefe político, el gobernador Aristóteles Sandoval Díaz, les dé señales sobre qué rumbo tomar luego de la desastrosa derrota sufrida el pasado 1 de julio, pero tras la renuncia de René Juárez Cisneros a la presidencia del CEN hay militantes que consideran que en Jalisco deben de poner sus barbas a remojar.

A Sandoval Díaz lo advierto más interesado y preocupado por realizar un buen cierre de su administración, antes de entregarle el gobierno a su adversario político Enrique Alfaro Ramírez, que por lo que vaya a suceder al interior de su partido, luego de que fuera refundido a la cuarta posición. Y muestra de ello fueron las reuniones que llevó a cabo con diversos protagonistas de la pasada contienda electoral, que a decir de algunos asistentes fueron sin ton ni son, pues nunca estuvieron todos los que eran ni fueron todos los que son.

Un alto funcionario del gobierno estatal me comentó que el Ejecutivo tiene el interés de realizar un cierre de su administración a tambor batiente, como quizás no se había visto en las últimas administraciones, de ahí que el trabajo y los esfuerzos del titular y de sus colaboradores en el gabinete están concentrados en esta tarea. “Vas a ver el cierre que va a hacer”, me adelantó.

Y es así que al primer priísta del estado no le quita el sueño saber si Ramiro Hernández se queda o no al frente del PRI –al menos no ha dado señales de eso–; tampoco le preocupa si el ex candidato a la gubernatura Miguel Castro Reynoso quiere dirigir al partido que pretendió borrar durante su campaña al no incluir su logotipo en su propaganda –no se sabe que lo esté impulsando para eso desde Casa Jalisco–; mucho menos le interesa saber quiénes son los demás que aspiran a la silla que en los últimos años han ocupado Rafael González Pimienta, Hugo Contreras, José Socorro Velázquez y Héctor Pizano –sabe que por ahora son meras calenturas de los que se mueven–.

Y tan no le interesa –con justa razón, porque su prioridad es entregarle buenas cuentas a los jaliscienses–, que igualmente ha rechazado estar interesado en buscar ser el próximo presidente del Comité Ejecutivo Nacional del PRI, luego de que su nombre ha aparecido en la lista de algunos analistas y columnistas que buscan encontrar el perfil del próximo dirigente priísta.

“Me encantaría –confesó en una reciente entrevista radiofónica, cuando le preguntaron si quería ser presidente del PRI–, pero no me veo haciendo política partidaria o pública (…). No la buscaré (la dirigencia nacional priísta)”. Y agregó que su futuro lo ve más en el terreno académico.

Cuando el PRI perdió por vez primera la gubernatura, en una entrevista con Rubén Bautista la entonces lideresa de las mujeres priístas, doña Lupita de Hernández Loza, fue muy claridosa al dibujar la situación que enfrentaban: “Andan como chuchos (perros) sin dueño”. Hoy esa escena se repite, pues a diferencia de aquellos años –mediados de los 90–, hoy ni siquiera los dirigentes de los sectores tienen las riendas de sus agremiados en lo que se refiere al compromiso político.

A nivel nacional, el primer priísta del país parece que no sólo no quiere saber nada del PRI, sino de la propia presidencia, mientras que en el CEN andan buscando tocar base para ver qué es lo que sigue luego de la renuncia de su dirigente René Juárez Cisneros.

Aquí Ramiro Hernández señaló que podría haber relevo en la dirigencia en diciembre próximo, pero hay quienes exigen se sigan los pasos de Juárez Cisneros ya para tomar decisiones lo más pronto posible.

Así, pues, con un jefe político preocupado por no dejar huecos en su administración y una dirigencia nacional perdida en su laberinto… ¡cómo nos acordamos de doña Lupita!

ES TODO, nos leeremos ENTRE SEMANA.

JJ/I