Pirouetteando para aterrizar sueños

Inquietos. Los alumnos de niveles intermedio y avanzado tienen algo en común: el hambre de aprendizaje que muestran en todo momento durante sus ensayos. (Foto: Jorge Alberto Mendoza)

Son imparables. Cuarenta niños, niñas y jóvenes van y vienen en dos salones de danza en el Tec de Monterrey, donde ahora mismo se lleva a cabo una edición más de Pirouetteando. Entre clase y clase, ensayan, antes del ensayo, ensayan, están todo el día poniendo a prueba sus cuerpos, exigiendo al máximo como quizá no podrán volver a hacer el resto del verano. Provienen de varias escuelas y algunos incluso de otros estados, pero aquí es como comenzar de nuevo. Incluso aunque algunos asisten cada año.

La vara de los sueños está alta, porque el principal ejemplo no es para nada menor: de hecho fue elegido el mejor bailarín del mundo con el premio Benois de la Danse, Isaac Hernández, el primer mexicano con esta distinción, lo recibió nada menos que en el Teatro Bolshoi de Moscú. Cada año este curso producido por la familia Hernández otorga la oportunidad a varios bailarines de la ciudad y del país de formarse con profesionales de la danza internacional de compañías de ese nivel.

Este año el español Fernando Bufalá, del English National Ballet y Eva-Luca del Nederland Dans Theater son los invitados especiales como maestros de esta edición. Entre ensayos contaron sentirse emocionados y felices por compartir esta experiencia con los jóvenes talentos mexicanos.

“Sobre todo vi mucho entusiasmo y unas ganas impresionantes de trabajar”, contó Bufalá quien se encargó de perfeccionar algunas técnicas de ballet clásico. “Están en movimiento todo el tiempo, estiran entre clase y clase y tienes que estar atento siempre, dispuesto a contestar preguntas y tomarlos en serio. Para mí eso es más importante que nada: que los niños sepan y entiendan que nada de lo que pregunten será ridiculizado, para que las cosas estén bien como profesor me gusta crear un espacio abierto y de confianza donde exista el tiempo de que si alguien no entendió nada de la rutina, explicar con detenimiento”.

Además del aprendizaje técnico que es, dijo, igual en todas las escuelas, añadió que lo que quiere dejar en los niños es la belleza, lo hermoso de los movimientos para que lo disfruten: “Esta ya es una carrera dura, para hacer que todo ese esfuerzo valga tienes que aprender a disfrutarlo”, dijo.

Este es también el ambiente que crea la profesora holandesa en sus clases más enfocadas a la expresión contemporánea y cuya primera instrucción para los niños fue que se dejaran ir, que encontraran en las posibilidades su propia personalidad con una instrucción cercana, cuyo eje principal, de manera contradictoria porque ella no habla español, es la comunicación.

“Al principio fue complicado porque cuando vienes de una formación tan rígida de pronto no sabes qué hacer con tanta libertad”, dijo. “Pero para mí era importante que supieran que en la danza no es necesario siempre estar bonita y perfecta, que a veces la expresión necesita que grites, que golpees, que aplaudas y eso quiero dejar como una semilla, que para la danza hoy en día la personalidad es importante más que la perfecta ejecución. Eso intentamos explorar”.

Cada una de las cuatro semanas que dio clase, Eva-Luca enseñó a los estudiantes los métodos de un coreógrafo diferente cada semana, no una coreografía, sino un estilo del cual partir para componer una pieza nueva. Para ella es importante que los bailarines en sus carreras también estén abiertos a varios estilos sin perder su esencia. Dijo que el intercambio internacional es una realidad en el mundo de la danza y que ella misma considera su experiencia en México, su primera vez en Latinoamérica, como una forma de aprender a fluir con el otro.

El director del curso Héctor Hernández contó, por su parte, que lo que intentan inculcarles a sus alumnos en Pirouetteando no es sólo la belleza dentro de la danza, sino el trabajo duro que hay detrás y las extenuantes jornadas físicas que implica prepararse como bailarín profesional.

Invitados. En esta ocasión los maestros que apoyan al director del curso provienen de España y de Holanda.
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“Este curso nos parece importante para un diagnóstico de los errores con los que están aprendiendo los niños en varias academias de la ciudad. Defectos que tienen que ver con formas ya obsoletas de enseñar la danza. Hay que entender que cada bailarín es distinto y que hay técnicas de otros países que no funcionan tan bien en México. Aquí somos francos porque antes que la belleza se trata de entrenar, de trabajar el cuerpo: aterrizar todos los sueños de los bailarines”, dijo.

El maestro contó que una de las más duras cosas que tienen que hacer es darles a los jóvenes las herramientas para decidir si podrán o no destacarse, tanto porque tengan las habilidades y condiciones físicas que se necesitan como si están dispuestos a sacrificarlo todo por las horas y horas de trabajo.

Para usar como herramienta el cuerpo hay que conocerlo y Hernández es directo al respecto en cuanto a sí la anatomía del cuerpo de un bailarín se puede desarrollar o no. Ésta, dijo, es una carrera difícil, donde pasas la vida del salón al escenario, además muy cara. Él mismo en su carrera aprendió a distinguir lo que requieren y lo que significan estos esfuerzos, cuando por su carrera viajó a otros países cuando en México no encontraba el desarrollo que esperaba de sí mismo y que luego inculcó en sus hijos Isaac y Esteban.

Ahora con esta academia busca ofrecer esas herramientas dentro de Jalisco y de México aún si cada verano. Será hasta el próximo año que los jóvenes bailarines aspiren de nuevo a formar parte de esta experiencia profesional e internacional. Quedan algunos días más de la escuela y enfundados en sus mallas y leotrardos, el ejercicio no para.

Tendrán galas

Como cada año, al finalizar el curso se ofrece el resultado de lo trabajado en una gala abierta al público. En esta ocasión serán dos las funciones: la primera el 27 de julio, a las 20 horas, en el Foro de Arte y Cultura, con boletos de $120, y en el Auditorio de la Ribera, en Ajijic, por $50 por entrada

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FRASE

“Están en movimiento todo el tiempo, estiran entre clase y clase y tienes que estar atento siempre, dispuesto a contestar preguntas y tomarlos en serio”
Fernando Bufalá, maestro

JJ/I