Pensar el pasado para el presente

Proceso. El autor se dedicó a estudiar el humor, el ambiente, el clima, los olores, además de la idiosincrasia y los caracteres de los personajes en que está basada esta novela. (Foto: Especial)

Ya sea intentando entender los últimos momentos de vida de Maximiliano de Habsburgo o de sor Juana Inés de la Cruz, el escritor y periodista mexicano Carlos Zagal se ha apasionado en su carrera por usar la ficción como una herramienta para entender tanto el pasado como el presente.

En su más reciente novela, El inquisidor, Zagal aborda sobre todo el Virreinato y la Nueva España, un momento en el que, según él, sobre todo los extranjeros han descubierto su poder narrativo. Un momento en el que hubo un importante comercio internacional, piratas llegando por la costa, la conquista las Californias, en fin, “un escenario fabuloso, lleno de historias que contar para el novelista”, dijo el autor.

“Sí se ha escrito mucho sobre la Inquisición, pero sobre todo se ha contado desde fuera, describimos los tormentos de la Inquisición para conseguir pruebas, los actos de fe, los juicios, pero pocas veces nos metemos en la mente de los personajes. Eso me importaba, imaginar qué pensaba quien era procesado por la inquisición, que había perdido todo y que sería asesinado de una manera tan brutal como siendo quemado vivo, sin una mirada de compasión en ningún lugar y qué estaría pensando un inquisidor que finalmente creía hacer un servicio a dios ejecutando a niños de 15 años o ancianas de 75. Tratar de entender a una sociedad y sus personajes desde adentro me movió”.

La ficción histórica para el autor tiene que ver directamente con adentrarse en el tema, pero que la ficción histórica, si bien la urdimbre real es histórica, los personajes no lo son. Zagal dijo que para atreverse a usar la ficción para contar esta historia en específico tuvo que estudiar el humor, el ambiente, el clima, los olores, además de la idiosincrasia y los caracteres de los personajes en que está basada esta novela.

“A mí como escritor me gusta conocer las ideas, eso podemos conocer. Encontré diarios, cartas, creo que el ejercicio fue entender que detrás de cualquier acción, por atroz que sea, tiene un motivo, esos mecanismos de autoengaño, de autojustificación y ese es el momento más difícil”, contó.

En el libro El inquisidor es un dominico y el castigado es un jesuita más vanguardista que cruzan sus caminos y sus carreteras mentales durante toda la historia. Zagal contó que conocerlos en la historia le sirvió para intentar ponerse en sus zapatos. “No es un viaje en el túnel del tiempo, sino un tratar de encargar en un personaje del pasado”, dijo.

“Cuando comienzo a escribir estas novelas luego pienso que qué bueno que no nací en esos tiempos, este libro habría acabado en el índice de libros del Santo Oficio y hubiera terminado en la cárcel, cuando menos, pero luego caí en la cuenta de que hoy por hoy hay países con los que México tiene relaciones diplomáticas, en donde el adulterio es un delito, donde no hay libertad de religión, donde la homosexualidad se castiga con la pena de muerte, entonces sí, nuestro país ha ganado mucha libertad de conciencia y la división de la iglesia y el estado pero no podemos cantar victoria, hay millones de personas en represión”.

Sí abolimos la inquisición, pero Héctor Zagal dice que dentro de nosotros vive todavía con un pequeño inquisidor en el corazón con todos los prejuicios que cultivamos de esta herencia. Juzgamos desde la infabilidad de nuestras creencias y creemos que son los otros los que están equivocados. Este sabor de boca queda al leer el Inquisidor. Que muchos juicios parecen del Siglo XXI aunque son del Virreinato.

“Este ejercicio de entender el pasado me obliga a entender el futuro”, dijo Héctor. “Por qué la gente actúa. La verdad es que uno puede escribir desde los propios prejuicios pero a mí me gusta entender y pensar en otros valores”, dijo el autor.

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FRASE

“Encontré diarios, cartas, creo que el ejercicio fue entender que detrás de cualquier acción, por atroz que sea, tiene un motivo, esos mecanismos de autoengaño, de autojustificación y ese es el momento más difícil”
Carlos Zagal, escritor

Para saber

El inquisidor se publicó hace un par de semanas por el sello Planeta y puede conseguirse en librerías de la ciudad

JJ/I