Todos las formas, necesarias

Esta semana  se presentan en la ciudad dos festivales de artes escénicas  importantes: Monólogos, Teatro a una Sola Voz (nacional) y Festival Periplo (de circo internacional). El primero, una iniciativa que logra concretar la Secretaría de Cultura de Jalisco a través de la Coordinación de Teatro que encabeza Gabriela Escatel. El segundo, una iniciativa independiente que está logrando nuevos modelos de gestión en relación a uno de los movimientos escénicos de mayor crecimiento en la ciudad: el Circo.

Abonando a un debate que ha ido creciendo en distintos sectores culturales de manera reciente, estos dos ejemplos me permiten traer a colación prácticas que noto muy necesarias para el desarrollo de los creadores de este país.

El primer ejemplo, auspiciado por el estado, que cumple su función como facilitador de la circulación de piezas realizadas en diferentes zonas del país, le permiten al espectador tener una perspectiva (oferta) que muestra un abanico diverso de las maneras en que se hace o se piensa este género en particular desde algunas latitudes de este país. La programación incluye un monólogo pensado para pescadores de una comunidad en Chiapas Casquito, que vale la pena decir que es sobresaliente, hasta propuestas como Tijuana de la compañía Lagartijas Tiradas al Sol, que abordan las posibilidades de la representación tan cuestionadas desde varias disciplinas artísticas contemporáneas. Aquí, la institución en tanto articuladora de giras por todo el país es fundamental.

El segundo ejemplo, el Festival Periplo, iniciativa independiente que encabeza Juan Méndez, ha sido producto de un trabajo de equipo de muchos brazos: talleres, administración, producción, foro, creación de espectáculos, vinculación, difusión y gestión. Los artistas circenses con los que me he topado tienen la constante de pensar en colectivo y eso los distingue en sus procesos: buscan y provocan redes, están siempre inquietos por aprender más, tienen una especie de modo de habitar el mundo más horizontal, más colectiva.

Ambos casos son necesarios para el desarrollo cultural de este país. El gobierno, la institución, no puede desatender el apoyo a la creación, producción  y circulación del arte. Pero por otro lado, son fundamentales las iniciativas independientes que logran convocar a distintos aliados para seguir desarrollando y haciendo viable, como profesión, su práctica.

El reto está en generar las condiciones para que ambos sigan sucediendo. Y explorar otras más.

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JJ/I