QUINTO PATIO

La Secretaría de Movilidad y la empresa Uber continúan en el duelo de vencidas. Duelo que tiene rato. En septiembre del 2017, va para un año, el gobernador Aristóteles Sandoval advirtió a las empresas de redes de transporte, pero en especial a Uber: “Más vale que se sienten con nosotros antes de que se me acabe la paciencia, porque no vamos a tolerar ni vamos a permitir que bajo argucias legaloides quede la incertidumbre, la falta de certeza, calidad en el servicio y, sobre todo, seguridad para los usuarios. Necesitamos abordar el tema a la brevedad, que tengamos transparencia, información, de cuántos y dónde están, quiénes son”.

Y es hora que no se regulariza la mayoría, si bien cientos de choferes ya acudieron o acuden a regularizar su situación entre quejas sobre la tardanza en la atención y las exigencias que deben cumplir. Claro, empezaron a regularizarse luego de los operativos en que Movilidad ha llevado más de 200 vehículos al corralón, lo que implica pagar la multa y el hospedaje forzado de la unidad. Mientras, los usuarios son los paganos: las tarifas se dispararon hasta las nubes, ésas que en Uber llaman “tarifas dinámicas”, para justificar y encubrir lo que en realidad son: tarifas altisísimas.

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La administración municipal naranja de Guadalajara seguramente tiene en mente a los parques, sí, a los parques con vecinos que han protestado como dice la canción La Bala: “¡Otra vez! ¡Otra vez! ¡Otra vez!” De pasadita recordemos al parque Arboledas, al parque El Deán y al parque san Rafael, donde el Municipio se jalonea con vecinos que no están de acuerdo con diversas acciones. Desde la visión naranja, en corto, parcial y pequeña, se trata de manifestaciones manipuladas, con oídos no tan abiertos para escuchar a quienes se quejan.

Ayer, por ejemplo, colonos del parque San Rafael se plantaron frente al ayuntamiento y demandaron al gobierno de Guadalajara que acate la suspensión provisional 232/18 del Quinto Tribunal Colegiado en Materia Administrativa y la orden que este miércoles recalcó el Juzgado Primero para frenar la construcción de torres de departamentos. Son dos torres de 14 pisos que los vecinos señalan dañan mantos acuíferos y provocan problemas sociales, ambientales y de servicios. Nomás.

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Carlos Lomelí entregó ayer constancias a los ganadores de Morena y también habló como (futuro) coordinador estatal de programas de desarrollo en Jalisco. Dijo que viene a colaborar y a sumarse al esfuerzo de mejorar las condiciones de vida de los jaliscienses, y que será el interlocutor entre el virtual presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, y el gobernador electo Enrique Alfaro.

Con un tuit, anunció: “Decirles que no se pongan tristes, ni melancólicos, esto apenas comienza. Vamos a estar al frente de 83 delegaciones, les regresaremos la paz y tranquilidad. No desesperen, traemos mucho trabajo, mucha ruta”. Regresará con muuuuucho poder. ¿Esperaría eso Alfaro?

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Luego de que López Obrador anunció que reduciría 40 por ciento su sueldo mensual para dejarlo en 108 mil pesos, empezaron las comparaciones sobre cuánto perciben arriba de esa cantidad; digo, con ese punto de referencia o comparación, sepan a qué le tiran si se aprueba que nadie, ninguno de los funcionarios públicos, gane más que el presidente de la República. Bajo ese límite, entre los primeros que resultaron con sus sueldos bajo la mira en medios informativos fueron los gobernadores.

Pues bien, los que se vuelan la barda son el de Aguascalientes, Martín Orozco, con ái pinchemente 245 mil pesos, y el de Guanajuato, Miguel Márquez, con 222 mil; o sea, muuuuy por arriba, mucho más del doble de lo que AMLO espera recibir. ¿Y el gobernador de Jalisco, Aristóteles Sandoval? Aparece que percibe 166 mil, con lo que está por encima por más de 50 mil pesitos. ¡Aunque ya mero se va! Ahora que, su relevo en el mando a partir de diciembre, Enrique Alfaro, ¿hará caso al que hasta ahora sólo es un exhorto y ajustará sus ingresos? Lo sabremos en el Presupuesto de Egresos para 2019.

qp@ntrguadalajara.com