Hotdogs de la UdeG, medio siglo de sabor


Si durante las noches o madrugadas del fin de semana busca opciones gastronómicas en el Centro tapatío, se topará con una recomendación común: los Hotdog El Chino, o como se les conoce coloquialmente, los de la UdeG, debido a su cercanía con el edificio administrativo de la Universidad de Guadalajara.

El cruce de las calles Escorza y Pedro Moreno es la ubicación de este negocio y el punto de reunión nocturno para decenas de familias y para aquellos que salieron de fiesta y buscan saciar su hambre, ya que este negocio es conocido por atender a altas horas de la noche.

Eso sí, la prueba para degustar estos hotdog a veces requiere esperar en una extensa fila, pues desde antes de las 20 horas las personas comienzan a llegar al lugar.

LA HISTORIA

Alejandro Pérez, actual encargado del negocio, relató que éste empezó a partir de 1968, año en el que fue abierto por su hermano mayor; sin embargo, tras su muerte, en 1995, fue él quien tomó las riendas del puesto.

“De 1968 a 1995 mi hermano era el que atendía, ya después he estado yo al pendiente. Esto implica ser constante y creo que eso es lo que nos ha llevado al éxito”, expuso.

Pérez recordó que, en sus inicios, el negocio se vio beneficiado de los clientes del desaparecido cine Reforma: “Antes estaba aquí el cine que era especial para niños, el Reforma. Llegaban muchos niños, ya que proyectaban películas como Bambi, y pues al salir de la función los niños pedían sus hotdog; yo creo que se les hacían buenos con su panelita,  cebollita y jitomatito. Ahora esos niños ya son todos unos adultos y muchos siguen viniendo”.

Con el paso de los años desapareció el cine y el negocio vivió una temporada difícil, pero no se echaron para atrás y siguieron con la venta, recordó Alejandro Pérez. “Si estuvo difícil, pero decidimos no rajarnos y seguir al frente. Gracias a que la gente siguió buscándonos fue que nos levantamos y ahorita ya tenemos nuestra buena clientela; además de que eso de las redes sociales nos ha ayudado un montón, pues ya viene la gente y nos saca una foto, nos recomiendan y cada vez más gente nos conoce”, señaló.

Ante la actual demanda, el encargado aceptó que han intentado buscar un local para que la gente esté más cómoda; sin embargo, las rentas de la zona son muy caras: “Sí hemos buscado un lugarcito, pero por ejemplo aquí enfrente el lugar está chiquito y caro. Además, ya ve que muchos se van y pierden gente. Los clientes ya nos conocen y también les gusta eso de comer en conjunto, unos parados, otros sentados o los que van de pasada en el coche y los piden para írselos comiendo”.

LA RECETA

Sobre la receta de los hotdog, una de las preferidas de los tapatíos, Alejandro comentó: “Nosotros nos guiamos por el sabor y el auge que tienen, es gracias al saborcito que les damos con un pedazo de panelita, cebolla, un chilito asado con su quesito; todo eso nos ha llevado a que seamos reconocidos sobre otros hotdog, por eso nos sigue la gente”.

Tal fama han alcanzado los hotdog de la UdeG que son visitados por diversas personalidades, incluso el gobernador de Jalisco, Aristóteles Sandoval Díaz, se ha dado sus escapadas del trabajo para comerse uno.

“Aquí hemos recibido a mucha gente del medio, unos que vienen a sacar notas, por ejemplo, uno de La Ruta de la Garnacha, (pero también personalidades como) Julión Álvarez, jugadores de las Chivas y también el señor gobernador, quien ha venido a comer”.

SEGUIR LA TRADICIÓN

Don Alejandro espera que cuando él ya no pueda hacerse cargo del negocio, sus hijos deseen continuar con la tradición a pesar del desgaste que significa. “No crea, muchos no quieren llegar a este trabajo por el desgaste y las desveladas que deja, pero espero que alguno de mis hijos o alguien quiera continuar”, comentó esperanzado.

Finalmente, el titular del negocio expuso que éste le representa toda una vida, una cuestión familiar que le ha dejado ganancias y muchos recuerdos.

“Mis hijos, hermanos y padres hemos vivido de esto. Es una chulada este trabajo. Nos sentimos muy felices de que esto sea toda una tradición; habrá tacos y todo eso, pero esto es una tradición de Estados Unidos que en México les decimos ‘perritos calientes’ y que gracias a la gente que nos ha preferido nos ha llevado hasta donde estamos”.

“Mis hijos, hermanos y padres hemos vivido de esto. Es una chulada este trabajo. Nos sentimos muy felices de que esto sea toda una tradición”
Alejandro Pérez, encargado del negocio

Para asistir

Los jueves el horario de atención es de las 17 a las 2 horas, mientras que de viernes a domingo es de las 17 a las 5 horas

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