AMLO no consultará a la IP

Sin duda es inquietante y preocupante la decisión de Andrés Manuel López Obrador de, asumiendo la presidencia de la República, renovar a fondo la relación entre el gobierno federal y los gobiernos estatales que hasta ahora se realiza a través de las delegaciones de diversas secretarías, mediante la designación de los llamados coordinadores estatales de Programas para el Desarrollo que para no pocos no son otra cosa que potenciales candidatos de Morena a las gubernaturas en los estados donde fueron designados.

Sus detractores les llaman “virreyes” o “gobernadores” alternos y advierten en esta decisión un atentado en contra del federalismo, pero serán estos coordinadores los encargados de los recursos que la Federación destine a las entidades por decisión del próximo presidente de México.

Ríos de tinta han corrido y una gran cantidad de saliva se ha gastado sobre éste tema que, sin embargo, nadie sabe cómo se va a implementar, cómo va a funcionar, en qué consistirá exactamente el trabajo y la responsabilidad de estos 32 coordinadores cuyos nombres reveló el pasado martes 11 de éste mes y varios de los cuales, efectivamente, estarán trabajando ya su candidatura al gobierno estatal. Eso, sin duda.

Pero cuando López Obrador dio a conocer la lista de sus coordinadores, apenas si dio algunas pinceladas de lo que realizarán, pues además de anunciar que sustituirán a los actuales delegados federales, sólo dijo que serán los encargados de vigilar los programas de desarrollo, aunque aquí en Jalisco el coordinador designado, Carlos Lomelí Bolaños, ex candidato de Morena a la gubernatura, aseguró que serán ellos los responsables de administrar los recursos federales.

Aunque eso no es todo. Andrés Manuel adelantó que también habrá “coordinadores regionales”, que estimó serán 300 en todo el país –uno por distrito electoral-, pues serán incluidos los 68 pueblos indígenas de donde dijo que tendrán que salir estos representantes y ellos serán quienes manejen los centros coordinadores.

Y aún leo en algunos diarios o escucho en los medios electrónicos que a la decisión de López Obrador de establecer estos coordinadores le llaman “propuesta”. No, no se equivoquen. No es una propuesta porque no será sometida a la consideración de nadie. Es una decisión de quien será el próximo presidente de la República. Y tan lo es, que estos coordinadores sólo le rendirán cuentas a Andrés Manuel cuando asuma la presidencia, no tendrán intermediario alguno.

Por eso resulta “inocente” y hasta ingenuo que las cúpulas empresariales –la Coparmex en particular- manifiesten su rechazo a esta figura lópezobradorista como si esperaran a que Andrés Manuel les pidiera su parecer o como si el próximo titular del Ejecutivo federal pusiera a consideración de las cúpulas empresariales decisiones como ésta.

No, Andrés Manuel López Obrador ya tomó la decisión y no dará marcha atrás a ella. Por eso ya decidió quiénes serán esos 32 coordinadores. Sólo resta esperar para conocer con detalle cómo funcionarán y de qué manera las ex delegaciones trabajarán en el manejo de los recursos y su aplicación en concreto. Tan sólo en Jalisco hay 14 delegaciones, cuyos representantes perciben 1 millón 284 mil pesos mensuales; o sea, 15 millones 415 mil pesos al año, de acuerdo a cifras de Reporte Índigo.

Y lo que es irrisorio: que la Coparmex pida la instalación de mesas de trabajo para analizar la viabilidad de estas coordinaciones y cómo serán instrumentadas. ¿Qué acaso este sindicato patronal no conoce a López Obrador? ¿Creerán que Andrés Manuel les va a pedir su opinión y actuará en consecuencia? No. Para bien o para mal –creo que más esto- las cosas cambiaron porque así lo decidió más del 50% de los votantes, y el empresariado tendrá que “apechugar”, aunque no quiera.

ES TODO, nos leeremos ENTRE SEMANA.

JJ/I