Aristóteles: el PRI en sus manos

Aún no concluye formalmente el proceso electoral del 2018, todavía la dirigencia nacional del PRI no sabe qué rumbo darle al partido luego de su trágica derrota y la dirigencia estatal aún sigue vigente, con sus asegunes como en su momento lo apuntamos, y ya son varios los priístas que directa o indirectamente han levantado la mano o enviado el mensaje como aspirantes a relevar en el cargo a Ramiro Hernández García.

Curiosamente los nombres que algunos colegas promueven en sus textos o redes sociales tienen algo en común: son perdedores directos o indirectos en la pasada elección del 1 de julio. Eso, para algunos, podría descalificarlos en su deseo de tomar las riendas de su partido, pero para otros ese factor no los inhabilita para aspirar a ser el nuevo dirigente de un partido que requiere con urgencia se le haga un puntual y acertado diagnóstico del estado de salud que guarda y, luego, se actúe en consecuencia administrándole los medicamentos que requiere para el siguiente proceso electoral.

Pero más allá de propuestas y autopropuestas de aspirantes, precandidatos o candidatos –deles el nombre que quiera-, la pregunta que dentro y fuera del PRI debe de plantearse, de acuerdo con los usos y costumbres del priísmo, es: ¿Sacará las manos de este proceso el primer priísta de Jalisco, tomando en cuenta que ya se va, u operará para dejar a uno de los suyos como heredero después de entregar el gobierno? ¿O ni una cosa ni otra y dejará que llegue quien la militancia decida?

Para empezar, hay que esperar para saber qué decidirán los priístas en su asamblea nacional del 16 de agosto; qué rumbo tomará el partido; cómo se definirá la dirigencia nacional, si concluye Claudia Ruiz Massieu el período que inició Manlio Fabio Beltrones o deberá de convocar al relevo, porque dependiendo de ello será lo que pueda replicarse en los estados. Y, además, la agenda y el calendario de lo que vendrá después a lo largo y ancho del país, que les permita recuperarse del tremendo descalabro electoral.

Por otro lado, hay voces al interior del priísmo jalisciense que demandan la celebración de una sesión del Consejo Político Estatal para que la dirigencia rinda cuentas de lo sucedido el 1 de julio, como del manejo de los recursos económicos durante las campañas, pues la queja recurrente de los candidatos es que o no les llegó dinero, les llegó muy tarde o les llegó incompleto. O sea que aún hay muchas cuentas pendientes qué aclarar como resultado de la pasada elección.

Por lo pronto, trascendió que se pretende convocar a la Comisión Política Permanente para el próximo sábado, pero que todo dependerá de lo que decida el jefe político Aristóteles Sandoval, quien hoy jueves reanudaría sus actividades normalmente después de unos días de descanso.

Ramiro Hernández ha declarado que diciembre es un buen momento para convocar a la elección de la nueva dirigencia y algunos aspirantes coinciden en ello, pero ¿estará de acuerdo el primer priísta de Jalisco a sabiendas de que para entonces ya será ex gobernador? ¿O decidirá tomar el control y ser él quien encamine un proceso lo más terso posible y sin tantos sobresaltos? Hay quienes ven la conveniencia de que lo mejor es esto último, porque de otro modo el proceso interno puede convertirse en una guerra intestina de consecuencias inimaginables.

Por ejemplo, se supo que la aparición pública –mediante trascendidos- de algunos tiradores a la dirigencia priísta tuvo como objetivo mandar el mensaje de que quienes han levantado la mano o se han pronunciado a favor de alguien, no tienen el camino despejado sino que hay otros grupos que les disputarán la cancha.

Así, pues, lo que se haga o deje de hacer en el PRI Jalisco dependerá de quien aún manda en el partido: Aristóteles Sandoval. Al tiempo.

TODO, nos leeremos ENTRE SEMANA.

JJ/I