PRI: ¿reflexión o simulación?

Aunque la convocatoria ha sido prácticamente de manera sigilosa, hoy martes por la tarde los priístas tendrán su primer encuentro después del desastroso descalabro del 1 de julio que los mandó a la lona como tercera fuerza política en la entidad, en un foro organizado por la Fundación Colosio Jalisco que encabeza el historiador José María Muriá.

Y si no hay censura, cortapisas o boicots, no se asusten si salen chispas, rayos o centellas de este desahogo entre priístas… a menos que de último momento se imponga la institucionalidad y la disciplina partidista para mantener el gatopardismo que los ha caracterizado al paso de los años pero que los ha refundido en el socavón en el que hoy se encuentran.

El lugar del evento será el auditorio Plutarco Elías Calles de la sede priísta que, se estima, tiene espacio aproximadamente para 800 personas; sin embargo, ante el desconocimiento de muchos militantes sobre la realización de este foro, también se ignora cómo se realizó la invitación y a quiénes, como tampoco se sabe quiénes serán los oradores, quién los eligió y bajo qué método o razones.

Si el propósito de Muriá es que los priístas hagan un verdadero y honesto ejercicio de reflexión y autocrítica, sin cortapisas, sobre lo que sucedió antes y durante la jornada electoral para obtener el peor resultado en la historia del PRI en Jalisco, se habrá anotado un hitazo. Y será doble si se le da el uso de la palabra a todo aquel militante que quiera hablar, cuestionar, reflexionar, analizar y hasta criticar, y no se limita el espacio de los oradores, a quienes son dirigentes del partido, de sectores o de organizaciones. O a quienes se considera santones del priísmo.

Incluso, deben tener cabida en este acto de contrición –si así se le puede llamar- quienes no fueron candidatos ni recorrieron las calles tocando puertas y recibiendo mentadas de madre como aseguró que fue su experiencia Mariana Fernández, secretaria general del partido y ex candidata perdedora a diputada local por el distrito 10, pero que lo será gracias a que fue postulada también por la vía plurinominal.

También tienen derecho a manifestar y expresar su sentir aquellos militantes a quienes se refirió el dirigente estatal, Ramiro Hernández García, cuando durante la entrega de constancias a regidores dijo: “Quienes están pensando que a partir de los medios, las filtraciones y los comentarios en los cafés van a ganar posiciones se están equivocando…”. Y es que tanto unos como otros, mientras sean militantes, tienen derecho a decir qué les gusta y qué no de su partido y de las decisiones que han tomado sus dirigentes.

Hay priístas que cuestionan que sean las cúpulas del partido, de los sectores y las organizaciones quienes decidan quiénes tienen derecho y quiénes no a expresar su sentir y hasta a criticar las decisiones tomadas y acciones realizadas de manera errónea que llevaron a su partido a la vergonzosa posición que hoy ocupa entre el electorado. Y es por eso que ven en foros como el organizado para hoy el momento y lugar apropiados para hacerse escuchar.

En el PRI tienen una forma peculiar de digerir y enfrentar sus problemas, pero si no entienden que tras la pasada derrota las cosas a su interior ya no pueden seguir igual y menos si pretenden mantener la toma de decisiones de manera vertical, entonces sí que su papel será el de ser meros actores testimoniales de la política estatal.

Querer aplicar la ley mordaza dentro del PRI no es la mejor manera para encontrar solución a sus problemas. Lo mejor es que la militancia se manifieste, se pronuncie, señale lo que considera que está mal, se admita y entonces se actúe en consecuencia. Pero asumir el papel de no veo, no oigo y no hablo lo único que provocará es que se sigan hundiendo.

ES TODO, nos leeremos ENTRE SEMANA.

JJ/I