Alfaro: Lo que natura no da…

Enrique Alfaro Ramírez, gobernador electo, picó el anzuelo…

Al igual que muchos detractores de la decisión del próximo presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, de designar coordinadores de los programas de desarrollo en cada estado, presuntamente en sustitución de la totalidad de delegados federales actualmente existentes en ellos, Alfaro Ramírez se precipitó y 24 horas después de haber regresado de vacaciones se sentó frente a su computadora con la espada desenvainada y arremetió contra la figura creada por AMLO.

La noche de anteayer, en su cuenta en Facebook publicó textualmente (respetando su ortografía) lo siguiente:

“Mi postura es clara: mi relación con el gobierno de la república será directa con el presidente y sus secretarios de estado, no habrá en Jalisco autoridades intermedias simplemente porque eso vulnera principios constitucionales básicos y lastima el espíritu del pacto federal; no existe en nuestro marco legal ninguna figura que funja como vínculo entre entidades federativas y el ejecutivo federal…”.

Digo que Alfaro se precipitó en su condena y rechazo a la figura de coordinador porque al igual que todos, no sabe exactamente cómo funcionará, qué atribuciones tendrá, de qué manera operará en su relación entre el titular del Ejecutivo federal y los mandatarios estatales, qué autoridad tendrá y en qué áreas o rubros del gobierno federal actuará en cada entidad. Es más, creo que ni el propio Carlos Lomelí, en el caso de Jalisco, y demás coordinadores ya designados, saben a ciencia cierta y en detalle en qué consistirá su labor. López Obrador no ha dado mayor información al respecto y alrededor de esta figura lo único que se ha construido son suposiciones a partir de trascendidos.

¿O él sabrá más de lo que saben los demás mandatarios en funciones y electos que gobernarán a la par con López Obrador, razón por la que ninguno alzó la voz con el tono y la intensidad que el próximo mandatario jalisciense?

Es posible que Enrique Alfaro haya considerado pertinente, por estrategia, pintar su raya desde ahora frente a un próximo gobierno federal cuya relación sabe será hostil, durante los seis años de duración. Quizás cree, también por estrategia, que es mejor afrontar lo que se vaya a venir ahora que sólo es gobernador electo y no a partir del 6 de enero cuando López Obrador ya sea presidente en funciones y él asuma el gobierno estatal. Vamos, es tanto como irle “midiendo el agua a los camotes”.

Pero, ¿es pertinente abrir fuego ya contra el próximo presidente de la República a quien en su texto Alfaro le manifiesta “mi respeto absoluto a su proyecto de nación porque desde ahí tendrá que cumplir el encargo que le dieron los mexicanos…”? ¿Había necesidad de lanzar este obús en sus redes sociales contra quien sabe que le será molesto trabajar con él, como el propio López Obrador lo confesó en campaña, sin antes enterarse bien a bien en qué consistirá la tarea del cuestionado coordinador?

¿Por qué antes de plantear una postura de enfrentamiento no buscó un acercamiento con López Obrador para conocer de primera mano y a detalle qué es eso del coordinador y cuál será su papel en Jalisco? ¿O por qué no esperó a sostener la entrevista que anunció tendrá en los próximos días con la eventual secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, para que le diera detalles del alcance que tendrá el coordinador en Jalisco?

Además, una cosa es que Alfaro diga que él solo tratará con el presidente, pero otra cosa es que el presidente quiera hablar con él. Y eso nada tiene que ver con el pacto federal. Nadie puede obligar al presidente a recibirlo y no por ello se atenta contra el federalismo. En esto Alfaro se equivoca. Pero, bueno, bien dicen: “Lo que natura no da, Salamanca no lo presta…”.

ES TODO, nos leeremos ENTRE SEMANA.

JJ/I