AMLO y las piruetas de la IP

A mediados de julio pasado, la Coparmex se pronunció a favor de la desaparición de las delegaciones federales, pero en contra de la figura de los coordinadores estatales en su lugar. Ahora el Consejo de Cámaras Industriales de Jalisco (CCIJ) se manifiesta a favor de los coordinadores estatales, pero se opone que en Jalisco sea Carlos Lomelí Bolaños.

Mauro Garza, presidente de la Coparmex, y Daniel Curiel, coordinador del CCIJ, andan en diferente frecuencia respecto a una decisión que difícilmente modificará Andrés Manuel López Obrador así protesten, griten o pataleen sus adversarios políticos, empresarios y hasta los propios gobernadores, quienes se ven amenazados con la creación de esta figura de la que aún se desconoce a detalle cómo operará en cada entidad.

A mediados de julio pasado Garza no sólo manifestó su rechazo a esta decisión del cuasi presidente de la República sino que propuso un análisis para determinar cuál sería el esquema más apropiado para sustituir a los delegados, pues consideró que la figura del coordinador podría propiciar vacíos de poder en algunos temas como la seguridad, pues no se sabría si es responsabilidad del representante presidencial o de los gobernadores, como si no estuviera definida ya, qué le corresponde a cada esfera de gobierno.

Pero arrojado como son los dirigentes del sindicato patronal, Mauro Garza llegó al extremo, incluso, de decir: “Pedimos que se revise, que se establezca una mesa y se vea la viabilidad de estas coordinaciones estatales, cuál sería la figura y cómo ésta podría ser instrumentada”, como si no conocieran a López Obrador a quien ya me imagino convocando al sector empresarial –léase con tono de ironía- para preguntarles qué opinan de sus decisiones que son facultad del presidente de la República –a partir de que rinda protesta como tal- o si tienen una propuesta mejor.

Daniel Curiel fue más prudente. Se pronunció a favor de la figura del coordinador estatal como lo decidió –hay quienes manejan que fue una propuesta, cosa errónea porque ya es una decisión tomada- López Obrador, pero advirtió del riesgo o de lo no conveniente de que en Jalisco el designado haya sido Lomelí Bolaños quien contendió en contra del candidato ganador y ya gobernador electo Enrique Alfaro Ramírez.

“No puedes poner a un opositor como coordinador, eso es un amago”, precisó Curiel Rodríguez y agregó: “No estoy en contra del coordinador, lo que no está bien es que alguien que pierde una elección intente ser el coordinador de un estado”.

Valga acotar, primero, que Lomelí no intenta ser coordinador. Ya es coordinador por decisión de quien será presidente de la República, quien sin duda tiene las facultades para designarlo y que en su momento propondrá las modificaciones legales necesarias para que esta figura se enmarque en los términos de la correspondiente Ley de la Administración Pública federal.

Y si Mauro Garza se voló la barda al pedir la instalación de una mesa para ver la viabilidad de esta figura de los coordinadores y cómo se instrumentará, Daniel Curiel no se quedó atrás al asegurar que su sector ya realiza un estudio para revisar legal y constitucionalmente los alcances de esta figura.

¿Dónde carambas buscan la legalidad y los alcances de una figura hoy inexistente en la estructura gubernamental? ¿Qué no saben que los coordinadores sólo existen en papel –porque aún y cuando ya tengan nombre y apellido legalmente no existen- y sobre el escritorio de López Obrador?

¿De veras nuestros empresarios e industriales sabrán de qué están hablando o sólo reaccionan a una decisión que directa o indirectamente pudiera afectarlos? ¿Por qué mejor no esperan a conocer con detalle qué responsabilidad y atribuciones, en el marco de la ley, tendrán estos coordinadores lópezobradoristas?

ES TODO, nos leeremos ENTRE SEMANA.

JJ/I