PRI: sin prisa por renovarse

En el PRI parece que no traen prisa, ya no para saber por qué perdieron de manera catastrófica el pasado 1 de julio –eso está más que evidenciado-, sino para conocer qué partido quieren ser de ahora en adelante, bajo qué esquemas y con quién o quiénes al frente de la dirigencia estatal, con miras, para empezar, a los comicios de 2021 donde o dan signos de recuperación o se hunden más.

La actitud que hoy guarda la cúpula priísta es similar a la asumida después de la derrota de 2015: nada les corre prisa. Y tan es así, que no obstante que hay voces que piden una pronta convocatoria a la Comisión Política Permanente para posteriormente hacerlo al Consejo Político Estatal para discutir qué debe hacerse, se decidió convocarla hasta el 25 de agosto, supuestamente para que “los ánimos se enfríen”.

El dirigente estatal del PRI, Ramiro Hernández García, en rueda de prensa, aseguró que “el objetivo y mensaje es muy claro: no habrá ni decisión ni acción que el Comité Directivo Estatal ejecute si no pasa por los respectivos órganos de representación y de gobierno del partido y de sus militantes. La consulta recogerá las reflexiones, las inquietudes y las propuestas de la militancia sobre lo que queremos que sea el Partido Revolucionario Institucional en el futuro”.

En este punto, si realmente va en serio el trabajo para ver qué partido es el que quieren para el futuro, entonces tendrán que hacer un esfuerzo sobrehumano para dejar a un lado la simulación tan arraigada en el priísmo y entre los priístas, donde en foros como los que pretenden organizar se controla no sólo quiénes serán los oradores sino hasta el discurso que emitirán. Esto fue muy evidente en los encuentros ciudadanos que tuvo el candidato a la gubernatura Miguel Castro Reynoso durante su campaña. Y esa simulación se pagó muy caro.

Tampoco es buen augurio que para la realización de estos foros pretendan apoyarse en los sectores y organizaciones, porque es lo primero ya inexistente al interior de este partido. La propia secretaria general del partido, Mariana Fernández Ramírez, confesó en un programa de televisión que la dirigencia ignora si las bases de estos sectores votaron o no por el PRI. “No sabemos si votaron por nosotros o no”, reveló. ¿Entonces?

¿Dónde está la CTM? ¿Dónde la CROC? ¿Dónde la CROM? ¿Dónde la CNOP? ¿Dónde la CNC? ¿A quién van a recurrir? ¿A sus dirigencias, muchas de las cuales no respondieron en las campañas y/o estuvieron coqueteando y quizás hasta apoyando a los adversarios de enfrente? ¿A esas dirigencias a las que sus representados ignoran, ya no les hacen caso y hasta desconfían de ellas? ¿En verdad estos sectores y organizaciones ya comenzaron sus procesos de reflexión y análisis, como lo aseguró Ramiro Hernández en la rueda de prensa donde se dieron a conocer los foros? No, las cúpulas de los sectores y organizaciones están más preocupadas por apoyar o descalificar a quienes se han acelerado y manifestado su interés por encabezar al PRI que por reflexionar y analizar las razones de su derrota, de la que también son corresponsables.

En estos ejercicios el PRI –al igual que los demás partidos derrotados como el PAN y el PRD, por hablar de los más competitivos- debe dejar de jugarle al tío Lolo y mostrar respeto a su militancia y simpatizantes con un trabajo de reflexión y análisis serio y a fondo. Deben convencerse de ya no más gatopardismo, pues a diferencia de antes hoy no hay nada más de dos sopas –tricolor o azul-, sino que surgió una tercera (Morena) que en esta ocasión obtuvo el toma todo.

Además, resultado de ese trabajo debe ser la definición de quien se quedará al frente del partido por sus méritos, trabajo y trayectoria, y no por ser parte de la burbuja del poder o como premio de consolación.

ES TODO, nos leeremos ENTRE SEMANA.

JJ/I