PAN: ¿una real oposición?

Sometido por los intereses personales de su ex dirigente y ex candidato presidencial Ricardo Anaya Cortés en tiempos de campaña, a final de cuentas el panismo jalisciense fue ignorado al no lograr estar representado en la Comisión Organizadora Nacional de la Elección del CEN, y salvo la osadía de Mirelle Montes que manifestó su aspiración de contender por la dirigencia nacional, no se avizora presencia alguna en la toma de grandes decisiones.

El Consejo Nacional del PAN decidió que los organizadores de la elección de su nueva dirigencia sean Cecilia Romero, ex presidente del CEN y quien encabezará la comisión; Gerardo Priego Tapia, tabasqueño y ex diputado federal; Kenia López Rabadán, diputada federal de la 61ª Legislatura; Javier Gándara Magaña, ex presidente municipal de Hermosillo; Claudia Cano Rodríguez, regidora electa de San Nicolás de los Garza, Nuevo León; Alejandra Gutiérrez Campos, actualmente diputada federal, y Héctor Jiménez Márquez, diputado local de Baja California.

¿Dónde están los panistas jaliscienses? Bueno, algunos decidieron irse con Andrés Manuel López Obrador, aunque aún se declaran panistas y confiesan llevar en el corazón los principios del blanquiazul; otros se arrojaron a los brazos del alfarismo, donde han encontrado cobijo y, por supuesto, estar en la nómina a la que se negaron a renunciar tras la derrota de 2012, primero, y en 2015 después, luego de 18 años –o más si contamos su participación en algunos ayuntamientos– de estar en el poder estatal.

A estos panistas que cambiaron de color les ganó la ambición y el pragmatismo, haciendo suya aquella vieja sentencia priísta de que “vivir fuera del presupuesto es vivir en el error”.

Es posible, de acuerdo con las cuentas de los propios panistas, que para mediados de octubre ya tengan una nueva dirigencia nacional que marque el rumbo que seguirá el PAN frente al gobierno de López Obrador, aun cuando desde el foro del Consejo Nacional se advirtió que este partido será la oposición al gobierno morenista.

Pero la lucha interna por controlar al PAN apenas comienza. Dos aspirantes a la presidencia nacional pusieron sobre la mesa el camino a seguir: Carlos Medina Plascencia aboga por que sea el consenso y los acuerdos mediante los cuales se decida quién debe ser el nuevo dirigente, pero Ernesto Ruffo Appel reclama que debe ser la militancia –a través de sus asambleas municipal, estatal y nacional– la que determine quiénes deben integrar el nuevo Comité Nacional. Sin duda que a esa pugna entrarán los panistas.

¿Y en Jalisco? Después de haber sido humillados y maltratados por la dirigencia nacional y su ex candidato presidencial, ¿los panistas seguirán esperando a que desde el centro les indiquen qué hacer o buscarán que su voz sea escuchada y sea la militancia la que determine quiénes deben ser sus nuevos dirigentes? ¿O regresarán a los tiempos de la onda grupera que tanto daño les hizo, pero que les permitió a otros imponer su voluntad y controlar al partido para satisfacer sus intereses y ambiciones?

A nivel nacional hay quienes buscan que el anayismo continúe bajo la conducción de Marko Cortés. ¿Y a nivel estatal? Hay quienes advierten que la mano que sigue meciendo la cuna es la del ex dirigente Eduardo Rosales, mientras otros alertan de que sean los Cortés –Isaías y Hernán– quienes pretendan quedarse con el partido. ¿Y qué del grupo que llevó a la Presidencia a Miguel Ángel Martínez?, se preguntan otros.

La gran disyuntiva del PAN a nivel nacional y estatal es hasta qué punto quieren jugar en serio el papel de oposición: en el primero frente al lopezobradorismo y en el segundo ante el alfarismo. Sin duda que eso se confirmará dependiendo de quienes sean electos al frente del CEN y del comité estatal. Y si no, al tiempo.

ES TODO, nos leeremos ENTRE SEMANA.

JJ/I