Tras diez años, deja la rectoría

Vocación. El siguiente paso del ahora el ex rector será actualizarse para regresar a las aulas como docente. (Foto: Jorge Alberto Mendoza)

Con más de 43 años como docente, 10 de ellos al frente de la rectoría de la Universidad Panamericana (UP), campus Guadalajara, Juan de la Borbolla Rivero dio a conocer su salida del cargo, pues dice: “Ya era tiempo”.

Es licenciado en derecho por la Universidad Panamericana, además de tener una maestría en periodismo y un doctorado en derecho por la Universidad de Navarra, en Pamplona, España; estudios que De la Borbolla señala como sus grandes pasiones, debido al ideal de justicia y la posibilidad de comunicación que ofrecen.

Ser promotor de las carreras en derecho y Ciencias de la Comunicación en esta misma casa de estudios son algunos de los logros que cuenta con orgullo; además de los cargos en los que trabajó en el campus de la Ciudad de México: subdirector de la escuela de derecho y director del programa de posgrado. La docencia es el mejor trabajo de su vida.

NTR: ¿Cómo fue su trabajo dentro de la rectoría?

Juan de la Borbolla Rivero (JBR): Bueno, pues han sido 10 años de rector. Anteriormente se podría decir que fui vicerrector académico, aunque en aquel entonces no estaba especificado el cargo, por lo que mi título era adjunto a la vicerrectoría; así eché a andar la carrera de derecho y la de comunicación. He trabajado en la universidad desde hace 43 años en diferentes puestos e, incluso, en diferentes campus, como lo fue en la Ciudad de México y aquí en Guadalajara.

NTR: ¿Cómo se da su llegada a la UP?

JBR: Fue circunstancialmente, pues me ofrecieron dar clases de periodismo en preparatoria y me animé a darla, entre otras cosas, para quitarme el miedo de hablar en público y creo que medio he aprendido la lección.

NTR: ¿Qué gratitudes destaca de su periodo dentro de la UP?

JBR: Estuve como docente, pero dejé de dar clases hace 10 años, ya que el trabajo de rector es más o menos pesado, pero no permite una preprogramación, y para mí, tener ambos cargos era una falta de respeto tremenda, pues eso de estar como profesor y faltar a mis clases nos era lo mío.

Ahorita, como quien dice, en el pecado está la penitencia, pues ahora me espanta entrar de nuevo a las aulas, ya que las connotaciones de responsabilidad son muy grandes.

NTR: ¿Qué lo lleva a tomar la decisión de abandonar el puesto?

JBR: Primero, que se cumplieron tres ciclos; es decir, el periodo normal es de tres ciclos renovables, en mi caso estuve 10 años. Yo fui presidente de la Federación de Instituciones Mexicanas Particulares de la Educación Superior (FIMPES), que es la que agrupa a 109 universidades particulares de las más prestigiosas del país, y como se me reeligió, el segundo periodo mío fue de cuatro años, más el tercero normal.

Yo también tengo el ideal de que una rectoría de muchos años le hace daño a la institución, hay que renovar cargos e ideales, por eso tomé esa decisión.

NTR: ¿Qué viene después de dejar el cargo?

JBR: Ahorita está en planes irme a estudiar, para después ser profesor. Creo que nací con esa vocación de enseñanza y por lo tanto, en mi última etapa de vida, la que disponga la salud, tengo contemplado seguir dando clases. Es el mejor lugar del que se puede hacer algo por el país, por la sociedad y, de nuevo, lograr mi afán de justicia.

De momento me voy a una especie de semestre sabático para una inmersión total en procesos de mi aprendizaje y realmente regresar a las aulas a aportar algo. Bien dicen que el que bien aprendió algo nunca lo olvida, sólo es cuestión de recordarlo y no quiero defraudar a mis alumnos.

NTR: ¿Con qué se va tras estos 10 años?

JBR: Con unos recuerdos impresionantes. Creo que hay muchas cosas más buenas que prietitos en el arroz, de repente una piedrita, pero la vida universitaria es maravillosa.

El convivir con alumnos y profesores es una enseñanza continua, pues cada persona tiene algo que aportar y creo que las satisfacciones son infinitas. Estar con jóvenes me rejuvenece y muero de miedo, pero con ganas de regresar a las aulas.

 

FRASE

“Yo también tengo el ideal de que una rectoría de muchos años le hace daño a la institución, hay que renovar cargos e ideales, por eso tomé esa decisión (de dejarla)”
Juan de la Borbolla, ex rector de la UP

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