El TLCAN

Mucho se ha escrito y dicho sobre los avances de México en la renegociación del TLCAN, proceso impulsado por Donald Trump desde el inicio de su gobierno, por considerarlo perjudicial para la economía y la clase trabajadora de su país.

Siendo la región del TLCAN la zona de cooperación económica potencialmente más importante a nivel mundial, que sin embargo no llegó a funcionar con la fuerza debida y esperada, dado que su marco legal ofertaba ventajas a las partes más poderosas del Tratado (Estados Unidos y Canadá), no así para México, su puesta en marcha impulsó en más de dos décadas, el crecimiento de nuestras exportaciones e importaciones de forma dinámica, logrando beneficiar a amplios sectores económicos de nuestro país.

Cabe destacar que desde su inicio en 2017, el proceso de renegociación ha significado para México una etapa difícil para lograr avances, ya que a pesar del profesionalismo de los negociadores de los tres países, la permanente cerrazón de Trump a la permanencia en el TLCAN ha constituido un férreo obstáculo en todas las fases del proceso negociador.

Otro aspecto a destacar ha sido el interés del gobierno de EU, de lograr un acuerdo ‘a modo’ que pudiera firmarse antes de concluir la actual legislatura estadunidense, puesto que a partir de enero de 2019 se renovarán los 435 escaños del Congreso.

En lo que respecta a México, el triunfo de AMLO y Morena constituye un factor nodal en el proceso negociador que no puede soslayarse. Y surgen los posibles escenarios.

Si bien AMLO ha designado a sus representantes para el TLCAN, existen muchas aristas que escapan a la plena comprensión de los recién llegados, además de que su papel de observadores en las negociaciones no tiene el impacto debido.

A pesar de las declaraciones de los negociadores formales a cargo, sobre inminentes avances en el TLCAN, desde el pasado mes de mayo no se ha concretado ningún avance relevante en la negociación, específicamente el del sector automotriz. Esto complica los escenarios de futuro inmediato del Trtado, obligando a analizar posibles alternativas en caso de que las partes no logren pactar el contenido del instrumento.

Al no haberse concretado el pasado mes de mayo un acuerdo en principio, la ventana de oportunidad política para que el acuerdo llegara al Congreso de EU antes de concluir 2018 se cerró. Esto abrió un espacio de mayor incertidumbre.

El porvenir inmediato del TLCAN se avizora complicado, aunque dicha evaluación no debe llevarnos a olvidar que, contra muchos pronósticos, sigue en pie después de 12 meses de negociaciones, así como las tres partes se mantienen en la mesa.

@acanovelez

JJ/I