Goles son amores

(Foto: Imago7)

Si había un partido que Chivas podía ganar era ante Veracruz. Si bien los números del Rebaño no eran para impactar a su rival que en cuatro partidos solo sumaba 1 punto, las circunstancias de los Tiburones Rojos eran el grito desesperado de un equipo colapsado por su directiva.

Era sin duda el momento para que el técnico José Saturnino Cardozo obtuviera su primer triunfo como técnico rojiblanco. Y lo logró con un discreto 0-2 que pudo ser mayor y no lo fue por renunciar al ataque pese a que el rival jugó con 10 jugadores desde el minuto 57.

A principios de la semana Guillermo Vázquez renunció y de manera urgente se asignó un interinato a Hugo Chávez, y con la misma urgencia se eligió sacar del sarcófago al chileno Juvenal Olmos tras once años inactivo.

Cardozo presentó ajustes obligados por la lesión de Carlos Salcido y colocó en su lugar a Mario de Luna, regresó a Orbelín Pineda para acompañar en la contención a Michael Pérez para que Isaac Brizuela y Gael Sandoval desbordaran por las bandas mientras que Ángel Zaldívar se quedaba solo en la delantera ya que Pulido sigue sin recuperarse.

Solo los primeros minutos fueron de incertidumbre para Chivas que no lograba acomodarse en un terreno con el césped crecido.

Fueron solo cinco minutos buenos de Tiburones porque al 12´quedó de manifiesto su fragilidad como equipo que evidenció un Guadalajara sin alcanzar su mejor versión. Eduardo López, quien olfateó lo vulnerable de su adversario gambeteó y entró al área quitándose defensas que solo lo observaban pasar, y pese a que no impactó bien el balón tuvo la fortuna de que Rivas le desvió la trayectoria y el portero Gallese ya no alcanzó a reaccionar.

Veracruz no daba señales de vida por lo que en Chivas se dieron el lujo de jugar de fantasía. Pineda tocó de tacón para López, quien se atrevió a tocar suave a la salida de Gallese y el balón se fue por arriba para ser un golazo al 25 y sentenciar el juego.

Al 30’ Zaldívar pudo hacer el tercero, y después cuando las condiciones estaban dadas para que el Guadalajara ganara con un marcador amplio que le sirviera como catapulta a su confianza, decidió bajar la intensidad.

En el segundo tiempo parecía que los Tiburones resucitaban pero Noya se hizo expulsar al 57 y dejó de funcionar. Pero Chivas en lugar de rematar a un rival indefenso optó por asegurar y se conformó con un marcador cómodo.

fv