Ninguneo por ser local

En una ocasión, cuando me impuse la idea de profesionalizar todos los quehaceres editoriales que había hecho hasta ese momento con desparpajo, llegó una invitación para ser jurado de un premio literario convocado por una dependencia universitaria. Yo no trabajaba para la universidad, por lo cual no tenía obligación alguna de hacerlo gratis, así que cuando asentí antepuse la condicionante de un pago: la voz de mi interlocutor, un promotor cultural regional, se apagó al otro lado de la línea y con balbuceos dijo que me llamaría. Aún no lo hace.

En años recientes, con la llegada del gobierno que ahora vive sus últimos momentos, recibí invitaciones a charlar sobre mi experiencia en emprendimientos culturales, en el ámbito de las industrias creativas (conceptos y palabrejas que enanchan sus bocas), y en dos ocasiones acudí gustoso a compartir yerros y honores con quienes empezaban a formalizar sus empresas. A la tercera invitación tuve el mal tino de solicitar honorarios y se repitió la misma actitud: palabras de sílabas alargadas, incomodidad, titubeos y la promesa de una llamada confirmatoria que nunca llegaría. Y el mal sabor de sentirme utilizado por el gobierno estatal para hablar sobre la profesionalización a través de una entidad irrespetuosa con el trabajo profesional.

Estas anécdotas son una muestra de la actitud que he percibido siempre en los ámbitos de gobierno. En el discurso quieren mostrarse abiertos y responsables, pero en la práctica son totalmente lo opuesto, y aparte con un agravante, el del malinchismo, donde se prefiere lo ajeno a lo local. Olvidan la Ley de Adquisiciones y Enajenaciones del Estado de Jalisco, que en el Artículo 9 señala: “El contrato debe adjudicarse de acuerdo con los siguientes criterios de preferencia, aplicados en este orden: I. A los proveedores del sector de las micro, pequeñas y medianas empresas asentadas o con domicilio en el estado; II. Al proveedor local sobre el nacional, o a este sobre el extranjero; (…)”. A pesar de esta ley, siguen apareciendo publicaciones gubernamentales con empresas de la capital foráneas o transnacionales con el patente menosprecio de los locales.

¡¿Cuándo entenderán que el trabajo editorial local debe ser bien remunerado y fortalecido porque no demerita en nada al de las trasnacionales?!

@LibracoFP

JJ/I