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La realidad

Pasado el mundial, las elecciones y las vacaciones escolares, el mundo económico y la situación nacional se advierten igual de complejas que antes. Como señalaba Monterroso: “Y cuando despertó, el dinosaurio todavía seguía ahí”.

En lo internacional las crisis económicas turca y venezolana nos recuerdan, respectivamente, la crisis griega de 2009 y los procesos de hiperinflación vividos en AL en los 80. La disputa entre los intereses financieros, algunos poderes políticos nacionales, las demandas ciudadanas y los riesgos ecológicos no se resuelven en sí mismos con determinados resultados electorales, con la distensión que nos generan algunos distractores o un periodo de descanso, ni por el hecho de que se hable menos de ellos.

En México, el temor a ser Venezuela no era más que una expresión engañosa, similar a la de ‘ahí viene el coco’. En cambio, queda un gran riesgo real, el que los resultados electorales no se traduzcan en un cambio real sino en una reproducción de sus bases fundamentales, pero con cambios de forma significativos.

 Durante su campaña, AMLO afirmaba que el gran reto de México era separar al poder político del económico. Sin embargo, luego de las reuniones post electorales con los grandes empresarios, especialmente con el CMN y con el CCE, Alfonso Romo, ante una pregunta sobre la luna de miel entre los empresarios y AMLO, señaló que ya no lo era sino un franco matrimonio. Efectivamente, se han establecido mecanismos de diálogo entre los futuros secretarios y subsecretarios, con las grandes representantes empresariales en torno a los ejes de las políticas que se aplicarán durante la próxima administración. ¿Cómo se articulará la separación de poderes con el franco matrimonio?

De manera similar, AMLO refirió la necesidad de establecer cambios de raíz. Ahora S&P anticipa que en México podrá haber una participación económica más activa del Estado, pero no cambios sustanciales en el sentido de la política económica. ¿A qué nos estaremos esperando entonces a la referencia de cambios de raíz?

La postura del próximo gobierno no está clara. Por una parte, parecería que el objetivo central es aumentar la tasa anual de crecimiento de 2 a 4 por ciento y por otra parte parecería que el foco principal está en la distribución del ingreso y de la riqueza. Los objetivos de crecimiento y de una mejor distribución del ingreso y de la riqueza no son necesariamente excluyentes, sin embargo, es imprescindible –no en términos discursivos, sino en las decisiones prácticas– determinar qué es lo fundamental. Esperar que con un mayor crecimiento habrá una mejora social generalizada, implicará mantener la misma retórica de las últimas décadas, sin que se haya logrado ni mayor crecimiento ni mejor distribución. En cambio, orientarse hacia una mejor distribución para tener mejores condiciones de crecimiento, eso implicaría un cambio radical, pero difícilmente permitiría un franco matrimonio con los empresarios de este país.

iroman@iteso.mx

JJ/I