El regreso de Elba Esther

“¡Soy inocente…!”, clamó ayer la maestra Elba Esther Gordillo Morales y no hubo reacciones a favor que la secundaran, en contraste con las que aplaudieron su detención aquel 26 de febrero de 2013, casi tres meses después de que Enrique Peña Nieto asumiera la Presidencia de la República.

“Mi imagen de cinco años es producto de una persecución política de acoso e injusticia; es el producto de un expediente basado en mentiras y acusaciones falsas para hacerme ver culpable de algo que no cometí. Soy inocente”, fue su expresión completa ante representantes de los medios de comunicación, maestros y familiares, en un amplio salón de un hotel capitalino.

En política no hay coincidencias, por lo que llama la atención que así como la dejaron en libertad el día en que Andrés Manuel López Obrador recibió su constancia de mayoría por parte del Tribunal Electoral, hoy Gordillo Morales ofreció su primera rueda de prensa, luego de quedar en libertad, el mismo día que López Orador y Enrique Peña Nieto se reunieron con sus respectivos gabinetes en Palacio Nacional.

¿Habrá entre los millones de mexicanos que celebraron su detención, y entre los que no lo hicieron, quienes de veras le crean que es inocente de los delitos, o de alguno de ellos, que se le imputaron para ser aprehendida apenas aterrizó su avioneta en aeropuerto de Toluca aquel día del mes del amor y la amistad?

Desvío de fondos del SNTE para su beneficio personal, lavado de dinero, delincuencia organizada y defraudación fiscal fueron los presuntos delitos por los que fue detenida o retenida en prisión, pero de los que salió bien librada ante errores garrafales de los representantes de la PGR que permitieron a la defensa de la maestra Gordillo encontrar la llave, en su momento, de cada acusación en su contra.

El imaginario colectivo, sin duda, está convencido de que la maestra pudo haber incurrido en cualquiera de esos delitos, pero la autoridad judicial concluyó que ninguno de ellos le fueron plenamente acreditados y, por lo tanto, merecía la libertad, una libertad que curiosa y extrañamente le llega cuando está por concluir el período de gobierno de quien la acusó y encarceló y comenzará el de con quien se alió política y electoralmente, como en su momento lo hizo con sus antecesores: Peña, Calderón y Fox.

Por ello, no podemos ignorar que su aprehensión estuvo salpicada, por decirlo elegantemente, de una “persecución política de acoso”, como lo aseveró Elba Esther Gordillo, al coincidir su entrada y salida de prisión con un período de gobierno, pero de eso a que los mexicanos, o la mayoría de ellos, esté convencido de que además de perseguida política es inocente… hay un gran trecho, sin duda.

Con esta aparición ante los medios, la otrora poderosa dirigente magisterial anuncia lo que será su regreso a la arena pública y por supuesto que le ha puesto el ojo al sindicato de maestros del que buscará recuperar el control a través de un tercero, que bien dicen podría ser el senador electo por Morena, ex dirigente del SNTE y hombre cercanísimo a la maestra Gordillo como lo es Rafael Ochoa.

Y si alguien no lo entendió, Gordillo irá tras del actual presidente del sindicato, Juan Díaz, a quien en su aparición le mandó un mensaje: “Lamento que algunas actitudes que se le atribuyeron (al magisterio) haya contribuido a que fuéramos (…) un chivo expiatorio al que se le culpó de todo, pero que sobre todo lamento que quienes debían defenderlos no lo hicieron y nos traicionaron”.

¿O esperaba la defensa de alguien en el gobierno como el secretario de Educación? No era necesario que mencionara nombres ante aquello de que “al buen entendedor, pocas palabras”.

Con la carga negativa ante los mexicanos, no obstante que fue declarada inocente, Elba Esther Gordillo está de regreso.

ES TODO, nos leeremos ENTRE SEMANA.

JJ/I