Cayó el fiscal, ¿y luego?

Dos fotografías que han circulado en las páginas web de algunos medios de comunicación y en redes sociales en los últimos días son muy reveladoras sobre el caso de la morgue rodante, escándalo que alcanzó ya niveles internacionales: 1. Donde aparecen dos elementos de seguridad junto al tráiler en aparente circulación y en cuya caja estarían los 157 cadáveres, en una operación presuntamente de noche, y 2. Donde se aprecia la caja de un tráiler con la puerta abierta y se observa equis número de bolsas negras con cinta adhesiva, en las que estarían los cadáveres sin identificar, y se ve a una persona caminando sobre de ellos.

La primera fotografía daría fe de lo declarado ayer por el ex director del Instituto Jalisciense de Ciencias Forenses Luis Octavio Cotero Bernal en el sentido de que la noche del pasado martes elementos de la Policía estatal custodiaron la salida, de las instalaciones del IJCF, del tráiler con los cadáveres por instrucciones de la Fiscalía del Estado, sin saber si la orden la dio el titular Raúl Sánchez o la fiscal central Marisela Gómez Cobos.

A decir de Cotero, no hay documento que registre la salida del tráiler ni tenía por qué existir, pues dichos cuerpos estaban ya bajo la custodia legal de la fiscalía estatal aunque físicamente se encontraran en las instalaciones del IJCF.

La segunda fotografía evidencia el amontonamiento de los cadáveres dentro de la caja del tráiler y cómo una persona, supongo que de la fiscalía, caminaba sobre de ellos como si fueran bolsas que contenían cualquier cosa menos cuerpos humanos. El mismo Cotero Bernal presume que los cuerpos ahí encontrados fueron aventados para ocultar información a la Comisión Nacional de los Derechos Humanos y serían cadáveres que se encontraban en el suelo y sobre las banquetas, a decir del ex director jurídico del IJCF, Daniel Castañeda Grey, según informó Notisistema.

La aparición de la caja con los cadáveres se manejó como una nota más en los medios de comunicación el lunes 17, al revelarse que vecinos de colonias en Tlajomulco y Tlaquepaque, adonde fue llevada la caja del tráiler, la descubrieron y exigieron la intervención de las policías municipales. O sea que en el lapso de 13 días la caja estuvo en tres puntos diferentes sin que nadie se diera cuenta.

Curiosamente, el escándalo estalló cuando el secretario general de Gobierno, Roberto López Lara, se refiere al caso en dos tuits que redactó muy temprano el mismo lunes 17 y se agravó cuando el gobernador Aristóteles Sandoval anuncia la destitución de Cotero Bernal de la dirección de Ciencias Forenses. A partir de entonces, y tras las declaraciones del ya cesado ex funcionario, en las que se deslinda de cualquier responsabilidad, acusa a López Lara de mal informar al mandatario estatal y apunta hacia la fiscalía, la crisis se vuelve incontrolable para el Ejecutivo.

De lunes al miércoles ni López Lara ni Sandoval Díaz ni el vocero Gonzalo Sánchez supieron quién dio la orden de sacar del IJCF el tráiler con los cadáveres. “Se está investigando”, argumentaron, mientras la crisis crecía como bola de nieve y traspasaba las fronteras no del estado, sino del país.

Y mientras tanto, Cotero Bernal les ganó la partida mediática y social. Hasta manifestación a su favor se organizó ante el presidente electo Andrés Manuel López Obrador. Para hoy estaba anunciada la publicación de un desplegado a su favor.

Ayer el gobernador Aristóteles Sandoval cesó al fiscal general Raúl Sánchez Jiménez, en busca de que baje de nivel el escándalo mundial y deja en su cargo a la fiscal central Marisela Gómez Cobos, de quien se dice que podría formar parte del próximo gabinete estatal.

Pero después de todo esto: ¿qué pasará con los más de 400 cadáveres que hay sin ser reclamados?

ES TODO, nos leeremos ENTRE SEMANA.

JJ/I