Quinto Patio

Se va también el fiscal general Raúl Sánchez Jiménez. Luego de las investigaciones que hizo el gobierno estatal sobre qué ocurrió con los cuerpos sin vida que trasladaron de un lado a otro en un tráiler con refrigerador, a lo que se añadió que existía otro vehículo con más cuerpos, anoche el mandatario Aristóteles Sandoval anunció el cese. Sale el funcionario para seguir con las indagaciones, dijo. Su salida exhibe la profunda crisis no sólo de la institución, sino de la seguridad pública de la entidad.

El mandatario reiteró su “condena enérgica” a lo que sucedió, lo cual, señaló, pone en entredicho el incorrecto funcionamiento de las instituciones. Dijo que se trata de cuerpos no reclamados, que no fue enterado de la situación del tráiler, que los restos serán colocados en sitios adecuados y que nunca recibió una solicitud formal de apoyo al Instituto Jalisciense de Ciencias Forenses (IJCF), que tiene plena autonomía. Sánchez Jiménez, quien se hallaba de vacaciones, no se ha aparecido. No cumplió ni el año en el cargo. Cero y van dos funcionarios que caen por el caso.

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Más allá de los dos ceses, los ciudadanos atestiguamos una historia de terror. De muertos desperdigados, removidos, abandonados. Historia que se supo hasta que estalló un escándalo y hasta que la completó alguien que estaba en el aparato estatal. Historia en la que durante meses estuvieron en el suelo y en banquetas aledañas al IJCF más de un centenar de cuerpos, en plena descomposición, que soltaron grasas, líquidos y pútridos olores. No había dónde guardarlos y los amontonaron al aire libre. De no creerse.

El ex director del instituto Luis Octavio Cotero Bernal dijo por la mañana que ahora sí tendrá más tiempo para buscar a su hija desaparecida; “no puedo esperar de las instituciones nada”. La frase que se repite como condolencia en cada velorio, de que el muerto descanse en paz, es mero cliché si el cuerpo cae en manos de autoridades estatales. Los muertos con violencia no descansan en paz. Ni sus familias. Ni la sociedad. Fatal. Triste. Lamentable.

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La administración saliente en Guadalajara, que encabezaron el hoy gobernador electo Enrique Alfaro Ramírez y el alcalde interino Enrique Ibarra Pedroza, cerrará con 68 torres irregulares enderezadas. Ayer se avaló en el pleno agregar un caso y a otro hacerle un descuentito. Además, los ediles aprobaron en la sesión extender otros ocho meses los polémicos lineamientos desenchuecadores, según argumentó la síndica Anna Bárbara Casillas García, para “no desincentivar” a los desarrolladores.

Mientras, el alcalde electo Ismael del Toro Castro reiteró que en su gestión no se van someter más edificios al proceso formalmente llamado de compensación, indemnización y mitigación. O sea, no será un neoenderezador de torres chuecas, lo cual vaya que distinguió a la administración municipal tapatía que está casi exánime.

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En su número 1129 el Semanario de la Arquidiócesis de Guadalajara se fue con todo contra la decisión de los diputados locales de no colocar en la Rotonda de los Jaliscienses Ilustres al obispo Juan Cruz de Cabañas, creador del Hospicio Cabañas, y a quien el editorial del medio impreso llama “consumador de la Independencia”, pues señala que participó en la consolidación de ésta.

La decisión del Congreso local dejó en evidencia que, como ocurrió con la del obispo, “muchas decisiones se definen sin rigor, sustento y justicia (no hablemos de legalidad)”, anota la arquidiócesis en su impreso. “Una vez más, miles de ciudadanos de Jalisco, tras conocerse el resultado, confirman su percepción de que quienes despachan en el Poder Legislativo representan a sus intereses y los de sus partidos políticos, excepto a la sociedad”, critica el Semanario. ¡Uf! Están enojados.

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Esta semana y la otra son de despedida, de informes finales, de sesiones de plenos por última vez. En los 125 ayuntamientos de Jalisco se preparan miles de funcionarios municipales para el adiós. Pocos repetirán en el cargo; una parte se irá a desempeñar otros puestos en alguna otra y diferente dependencia municipal, estatal o federal. La burocracia no se crea ni se destruye, sólo se reacomoda.

qp@ntrguadalajara.com

JJ/I