¿Qué dicen los 444 cadáveres?

El fiscal de Derechos Humanos, Dante Haro Reyes, reveló la noche del miércoles que en la caja de la morgue rodante no había 157 cadáveres, como se difundió inicialmente, sino 273, y que en el segundo tráiler se depositaron 49 cuerpos, mientras existen 122 más en la cámara de refrigeración del Instituto Jalisciense de Ciencias Forenses (IJCF).

En total existen 444 cuerpos de personas no identificadas, de las cuales, a decir del propio Haro Reyes, sólo 60 de ellos tienen el registro de los datos que elabora el IJCF, como huellas dactilares, fotografía, perfil genético y huellas dentales, entre otros datos necesarios para su identificación.

Ayer, un día después de anunciar la destitución del fiscal general Raúl Sánchez Jiménez y para cumplir con lo dicho en la conferencia de prensa nocturna, el gobernador Jorge Aristóteles Sandoval acudió a las instalaciones de Ciencias Forenses, donde dio a conocer que se instalará ahí una cámara de refrigeración y un espacio para cadáveres en descomposición con una capacidad total de 300 cuerpos; se contratará a 18 peritos, dos médicos legistas y ocho más por sectores, además de que se integrará un agente del Ministerio Público, un delegado de la Comisión Nacional de Búsquedas, otro de la Comisión Estatal de Derechos Humanos y representantes de los colectivos ciudadanos de familiares de personas desaparecidas.

Sí, efectivamente, ahogado el niño, tapan el hoyo. Pero peor es nada, dirían otros.

Si ya quedó comprobado que del total de cadáveres sólo 13 por ciento cuenta con los datos del registro que obliga el protocolo, sin duda entonces el IJCF tiene una enorme tarea pendiente por realizar: trabajar en 384 cuerpos, más los que se acumulen cada día.

Pero hay otro lado de la moneda que ha pasado desapercibido para el gobernador Sandoval Díaz, para el secretario general Roberto López Lara y para la ahora fiscal general Marisela Gómez Cobos, y que la ciudadanía merece conocer: ¿existe una carpeta de investigación abierta para cada uno de los 444 cuerpos que existen sin identificar y sin ser reclamados? ¿Se ha iniciado una investigación para saber cómo y por qué fallecieron y quiénes son los victimarios? Una fuente cercana a la fiscalía estatal fue contundente: no, no existe ni se ha iniciado investigación alguna.

De acuerdo con expertos, cuando se encuentra un cadáver por causas violentas se tiene que guardar como “dato de prueba” –que es el término jurídico correcto– en un juicio. A ese cuerpo el Ministerio Público debe enviarlo a la morgue, en este caso al IJCF, y mantenerlo hasta que se resuelva el fondo la carpeta de investigación. El Ministerio Público debe de investigar las causales de muerte y los causantes. La gran pregunta es: ¿se hizo todo lo anterior a cada uno de los 273 cadáveres encontrados en un tráiler, de los 49 colocados en el segundo y en los 122 que resguarda Ciencias Forenses en sus instalaciones?

Los 444 cadáveres no aparecieron de la noche a la mañana ni cuando se descubrió el primer tráiler con los supuestamente 157 de ellos –ahora resulta que son 273–, sino que al parecer los primeros cuerpos tienen, cuando menos, dos años en poder de la Fiscalía General, considerando que es la fecha cuando se rentaron los tráileres para depositar los cuerpos ante la falta de cupo en el IJCF. ¿Existe una investigación abierta por cada cadáver? Si la hay, ¿cuál es el avance de la misma? ¿Cuántas investigaciones se han concluido y qué se ha hecho al respecto? Y si no se abrió investigación alguna, ¿por qué?

Fue necesario que le estallara al Ejecutivo a escala mundial el escándalo de la morgue rodante para que volteara a ver las necesidades del IJCF. ¿Qué debe suceder para que voltee a la fiscalía y atienda las urgentes necesidades que tiene? Quizás sea ya demasiado tarde.

ES TODO, nos leeremos ENTRE SEMANA.

JJ/I