Celebran a Arreola regalando ejemplares de su obra


Por el Parque Rojo, y las calles aledañas del centro de la ciudad, caminaron cientos de ciudadanos portando en las manos los ejemplares que Planeta reeditó de Confabulario, El bestiario y La feria. Los libros más representativos de Juan José Arreola.

Así celebraron ayer el cumpleaños 100 del escritor jalisciense que nació en Zapotlán, como parte de las actividades a nivel nacional para recordar su obra y las muchas pasiones que lo ocuparon en vida. En Jalisco, como ya ha sido tradición cada año, la Secretaría de Cultura entregó mil 500 ejemplares –500 de cada título– a los tapatíos que transitaron por la estación Juárez del Sistema de Tren Eléctrico Urbano (Siteur) y que se amontonaron en un espacio acalorado y cada vez más reducido para recibir en sus manos, algunos incluso por primera vez, las palabras que el escritor zapotlense sacó de su cabeza con un inigualable dominio del lenguaje.

Más de 70 mediadores ayudaron a repartir los libros, enfundados en una camisa negra con un estampado de unicornio, como el que aparece en uno de los textos de El bestiario, en un equipo que parte de los bibliotecarios de la Red Estatal de Bibliotecas y del Programa Nacional de Salas de Lectura de Jalisco.

La secretaria de Cultura Myriam Vachez Plagnol y el hijo del celebrado escritor, Orso Arreola, también se pusieron la camisa. “A este equipo no lo vence nadie, ni siquiera las Chivas”, dijo este último quien en su mensaje recordó que todos los que se formaron en la fila no están muy lejos de Arreola pues él, además de ser escritor, “fue sobre todo un lector”.

Sobre la importancia de leer, Orso propuso que se hiciera en el Siteur un vagón biblioteca, en el que los usuarios que abordan el tren para ir y volver de sus casas y trabajos accedieron a la lectura, en una lección que dijo aprender de su maestro José Vasconcelos.

“Nunca me imaginé que tantos libros iban a ser entregados un día a todas las personas”, dijo, conmovido. “Esta es una especie de reanimación. Arreola está más vivo que nunca”. 

Así continuó en el día las actividades para recordar a uno de los más grandes escritores de habla hispana en el siglo 20. Con los lectores de varias generaciones llevando en sus manos, es decir, haciendo suyos, El guardagujas, El aprendiz y otras muchas historias que marcaron un parteaguas en la literatura mexicana para siempre.

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