Nicolás Paris trabaja con panaderos en Santa Tere

Proyecto. El artista ha desarrollado este trabajo de cercanía hacia los panaderos regionales en varias ciudades del mundo. (Foto: Especial)

En la más reciente obra del artista colombiano Nicolás Paris (Bogotá, 1977) en Guadalajara no todo se encuentra en la galería. La exposición es más bien una serie de puntos suspensivos. Su tema es el tiempo y su lugar es el barrio.

Después de una estancia de varias semanas, el artista trabajó con la Panadería del Río, y hace una semana inauguró una muestra en la galería Ladera Oeste, que habla sobre los procesos específicos que caracterizan este negocio familiar ubicado en el barrio tradicional de Santa Tere.

La exposición se titula Ejercicios por demostración, [una sustancia intermedia], la geometría del polvo y es el resultado de un extenso proceso que nació en 2013, en el que Paris acude a varias ciudades y visita las panaderías locales en un intento por formar parte durante unos días de esta comunidad. Además de hablar con los panaderos sobre sus conflictos sociales y económicos y discutir procesos artesanales que le sirven para reflexionar acerca de la misma práctica artística. Al final de su estancia diseña a su lado un nuevo pan y le pone nombres que aluden al momento de la ciudad: en este caso el pan se llamó Mordida.

“Este trabajo ha sido fundamental para discutir procesos que me interesan, como el aprendizaje por demostración, el de aprender a hacer algo no desde la memoria sino desde la experiencia de ir construyendo, que me remite a mi propia práctica artística”, contó en entrevista.

París, España, Cuba y Bogotá son varias de las ciudades donde Paris ha trabajado este proyecto nacido de dos anécdotas: la primera de ella la del trabajo del más antiguo sindicato parisino, en el que cada nuevo integrante debe hacer un giro alrededor con panaderos de varias regiones para que aprenda el oficio en un tour a pie que les enseña sobre el trabajo duro.

La segunda anécdota tiene que ver con una historia argentina, pues a principios del siglo, muchos de los integrantes del partido comunista allá eran panaderos, para hacerle honor a la idea de que la mejor forma de formar parte de los ciudadanos era a través de un oficio, para llegar a la vida de la comunidad a través del trabajo, lentamente.

Experiencia. Para Nicolás Paris el centro de esta muestra es la experiencia y la posibilidad de comenzar una conversación.
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Ya en la sala, las piezas integran una crónica de su estancia en Guadalajara, donde además aprendió a hacer birote. Se trata de una serie de intervenciones al espacio –suelo, paredes, ventanas– para crear una atmósfera donde el espectador sea capaz de percibir esos días de trabajo y sea la puerta de entrada a una historia que tiene que ver con algo fuera de la galería: la panadería.

“Es una instalación efímera, tan efímera como el pan, que se acaba”, comentó. “Está hecha con cemento blanco, un poco de harina y polvo de mármol, dejando rastros en el piso que hay que recoger al final de la exposición igual que en una panadería limpias la mesa de trabajo al final del día. La instalación quiere reflejar eso”.

El centro de esta muestra es la experiencia y la posibilidad de comenzar una conversación. El tiempo compartido: estar en un lugar y hacer todo lo posible por propiciar el intercambio sincero que trata, más que de dejar huellas, dejar rastros.

“Entender el arte como una oportunidad para encontrar nuevas formas de estar juntos”, dijo Nicolás. “Más que buscar una reflexión sólida al final del proceso, me interesa iniciar diálogos, porque entiendo el arte así: mi intención como artista es aprovechar el proceso y el tiempo de colaboración para producir y fortalecer ciertas actitudes y posiciones respecto a los otros. Creo sinceramente que este tipo de escuelas itinerantes, para llamarlo de alguna manera, es una parte de un proceso mucho más amplio que no aspiro que tenga resultados inmediatos. Son procesos de fermentación lentos, procesos de intercambio basados en estrategias como la demostración y el silencio”.

La idea es que el espectador salga de la galería y conozca también las panaderías de su barrio y sus procesos y sus productos. Durante la estancia de la muestra Ladera Oeste realizará un programa en donde algunos días a la semana se abrirán los conversatorios donde los asistentes podrán, literalmente, compartir el pan para hacer que la conversación continúe. La exposición estará disponible hasta diciembre de este año. La información se compartirá en las redes sociales de la galería.

Conoce la obra

Ladera Oeste se ubica en el piso 8 del edificio 221 en la calle Colonias. Tiene un horario de 12 a 18 horas de martes a sábado

JJ/I