La lucha de los jóvenes

Mientras jóvenes estudiantes de la Universidad de Guadalajara libran una batalla –como todos los jaliscienses– por un mejor servicio del transporte público y mayor seguridad en las calles, luego de que dos de sus compañeras perdieran la vida por estas causas, los jóvenes priístas libran una ardua batalla por que se expulse del PRI a su ex dirigente Héctor Pizano Ramos porque ven perdida una diputación.

No hay duda de que hay de prioridades a prioridades. Y ambos escenarios evidencian lo que es más importante para unos –la seguridad y la vida de sus compañeros (as)– y para otros –no perder una diputación en la próxima Legislatura–.

La muerte de María Zaldívar Jáuregui, estudiante del noveno semestre de Derecho en el CUCSH, en el sistema semiescolarizado, a causa de un asalto, y la de Bárbara Daniela Guerrero Beltrán, estudiante de Relaciones Internacionales del mismo plantel, al ser atropellada por una unidad del transporte público, vuelven a colocar frente a frente a las autoridades estatales y municipales con la comunidad universitaria.

Estos hechos no sólo causaron que la Federación de Estudiantes Universitarios (FEU) volviera a alzar la voz en demanda de mayor seguridad pública y mejor control sobre el transporte público urbano, sino que de manera inusitada el rector general de la máxima casa de estudios, Miguel Ángel Navarro Navarro, reclamó y recriminó que no haya quien ponga orden.

Jesús Medina Varela, dirigente de la FEU, declaró: “Marcharemos para exigir que se acabe el sistema retrasado y caótico que nos cuesta vidas cada semana. Ya no más del pulpo y socio del gobierno (…). La comunidad universitaria está de luto, nuestra entidad está herida y nuestra comunidad se encuentra hastiada”.

A su vez, el rector Navarro Navarro expresó: “Nosotros no podemos hacer más que acudir a las autoridades porque nosotros no somos los responsables de la seguridad fuera de nuestros planteles, ése es un tema de las calles, es un tema de la policía municipal y estatal. Lo que hemos dicho en cada ocasión que nos agreden a un estudiante es igual que cuando agreden a cualquier ciudadano, no está bien, alguien tiene que poner orden. Y, bueno, ayer nos mataron a dos chicas, lo cual es muy doloroso…”.

Y remató: “La situación ya está rebasada, no hay quién ponga orden, la delincuencia hace lo que quiere a la hora que quiere, y ¿qué hacemos?”.

“No hay quien ponga orden, la delincuencia hace lo que quiere a la hora que quiere” son palabras fuertes pronunciadas por la máxima autoridad de la Universidad de Guadalajara en un momento en el que la crispación social es evidente tras el caso de la morgue rodante –o los tráileres con decenas de cadáveres– y los homicidios que se han convertido en el pan nuestro de cada día, así como la creciente inseguridad pública en las calles metropolitanas.

Y efectivamente no está equivocado el rector: la delincuencia hace lo que quiere a la hora que quiere.

Basta preguntarle al ama de casa, al empleado de oficina, al usuario del transporte público, al estudiante, que recorren día a día las calles, pero también al automovilista que es víctima de la delincuencia común o de quienes fácilmente sacan un arma y atentan contra su persona.

Es indudable que las autoridades estatales han avanzado por mejorar el servicio de transporte público en todas sus facetas, pero los esfuerzos aún son insuficientes mientras una unidad de éstas continúe acabando con la vida de una persona. Y en materia de seguridad pública, la deuda con la que se irá la administración estatal y con la que llegan las municipales es muy grande.

Pero mientras estos problemas provocan la movilización de jóvenes estudiantes que demandan mayor seguridad, hay otros jóvenes que demandan una diputación. Así son las prioridades.

ES TODO, nos leeremos ENTRE SEMANA.

JJ/I