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JO México68, su herencia

Se han cumplido 50 años de ese enfrentamiento que se sigue lamentando por muchos y se sigue escondiendo la verdad por otros tantos. Un golpe por demás repugnante donde aún en estas fechas no se sabe a ciencia cierta quiénes fueron los responsables de tan cruel evento con el resultado ya conocido, y de los responsables aún en deuda y duda.

Después de 10 días de tan fatal acontecimiento llegaba la inauguración de los XIX Juegos Olímpicos (JO) en la ahora llamada Ciudad de México (antes Distrito Federal), primeros eventos que se desarrollaban después de 70 años en un país de los que ahora se les llama emergentes.

Fueron unos JO por demás interesantes en muchos aspectos, lástima del costo y silencio a sangre y fuego de estos, ¿Pero, qué nos dejaron estos JO?   

Hubo varias herencias, entre otras encontramos que un pequeño grupo de deportistas de dicha selección nacional posteriormente se le premió con curules y posiciones políticas. Luego, varios de ellos salían directamente a militar en las filas del tricolor, claro en el partido dominante, fue un costo de poder para el área del deporte.

Esos JO dieron paso al magnate Mario Vázquez Raña para ser el amo y señor del olimpismo mexicano durante más de cuatro décadas (27 años al frente del Comité Olímpico Mexicano), a la muerte de este en 2015, su hermano Olegario quedó como el sucesor (actualmente).

Otro gran legado de aquel momento fue que nos descubrimos como un pueblo muy acogedor y capaz de hacer grandes eventos, o sea, no somos buenos, somos buenísimos para hacer eventos internacionales, y más aún cuando es con dinero del erario, eso es bello. Se recibe dinero del erario (posible en obra), se cobran inscripciones exorbitantes y de pasadita tenemos a la iniciativa privada como patrocinadores, tres fuentes de ingresos y con regulaciones y controles de vacilada, amén de lo que se pueda recibir en especie, mejor imposible hasta este momento.

Claro que nos dejó instalaciones deportivas, pero casi todas en el Distrito Federal.

Y para no variar, en este evento cumbre se contrató a un sinfín de entrenadores de otros países, la idea no era mala para dejar escuela, en algunos deportes se cumplió y en otros sólo comieron y se fueron. El problema es que esa práctica aún perdura, la preferencia hacia el entrenador extranjero sobre el local y que finalmente a éste se le desdeña como deporte nacional.

gustavonunom@gmx.com

JJ/I