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El regreso de Zamora

Cuando algunos creían que la carrera política de Arturo Zamora Jiménez se truncó al no lograr llegar a la Cámara de Diputados por haber sido colocado en el lugar 12 de la lista de candidatos plurinominales y que de su grupo político en Jalisco el único que logró un espacio fue Abel Salgado Peña como regidor en Zapopan, nunca se imaginaron que lo verían como segundo de abordo en el Comité Ejecutivo Nacional del PRI.

Durante la campaña presidencial, Zamora fue relevado en el CEN como secretario de Organización y convertido en el dirigente nacional del sector popular (CNOP).

Se creyó que desde esa posición aseguraba una curul en San Lázaro, que sería ubicado en los primeros lugares de la lista y que todo era cuestión de mero trámite, independientemente de si el PRI ganaba o no la Presidencia de la República con José Antonio Meade.

Pero la sorpresa para algunos y preocupación para otros llegó cuando se conoció la lista de candidatos plurinominales de la primera circunscripción, cuyo coordinador en la campaña fue Manlio Fabio Beltrones Rivera, y se supo que el dirigente cenopista fue colocado hasta el lugar 12, mientras que en el cómodo lugar número seis se anotó a la secretaria técnica del Consejo Político Estatal, Hortencia Noroña, lo que se consideró como una posición otorgada al entonces candidato a la gubernatura Miguel Castro Reynoso.

Y sucedió lo que entonces se pronosticó: Noroña llegó a San Lázaro y Zamora quedó fuera.

Fue entonces que se creyó que el ex alcalde de Zapopan no tenía otra opción que mantenerse al frente de la CNOP para seguir haciendo política y que su influencia en Jalisco descendería tanto como la derrota sufrida por el PRI en el estado, quedándose como cuarta fuerza política. Y aún más cuando se conoció que José Murat, ahora sí, llegaría a la dirigencia del sector popular; la creencia fue que Zamora se iría a la banca.

Creo que nadie se imaginó, sin embargo, que Claudia Ruiz Massieu, presidente del PRI, tenía otros planes para el jalisciense: convertirlo en el secretario general del CEN desde donde su panorama político cambia radicalmente porque desde esa posición tendrá los reflectores nacionales y, sin duda, mucha influencia en las decisiones que dentro del PRI se tomen aquí en Jalisco.

De entrada surge la pregunta: ¿será quien decida el nombre y apellido del próximo dirigente estatal del PRI? Ante la orfandad en que quedan los priístas jaliscienses, ¿será quien lleve la batuta en el estado, durante la presidencia de Ramiro Hernández y de quien llegue a relevarlo en el cargo? Anótese que nuevamente Arturo Zamora vuelve a ser el político de Jalisco mejor posicionado en la capital del país, pues al no contar con la Presidencia de la República el poder de los priístas estará en el edificio de las avenidas Insurgentes y Luis Donaldo Colosio.

Incluso puede decirse que ayer miércoles fue uno de los mejores días de Zamora, pues mientras fue el único aspirante registrado a la secretaría general del CEN del PRI, o sea, tiene el lugar asegurado, por otro lado el gobernador Aristóteles Sandoval designó y el Congreso del Estado ratificó a Marisela Gómez Cobos –integrante de su equipo político– como fiscal general por las semanas que restan de la actual administración. Día redondo, sin duda.

Con su llegada a la segunda posición de la dirigencia priísta, hay quienes consideran que Arturo Zamora debe poner especial atención a la reconstrucción de su partido en Jalisco donde, como lo apunté ayer, la suerte le ha dado la espalda. La pregunta es: ¿lo hará o considerará que lo mejor es que no meta las manos aquí? Lo que debe de aceptar es que a partir del viernes, cuando rinda protesta de su cargo, tendrá fila de priístas jaliscienses en espera de que les dé audiencia. Al tiempo.

ES TODO, nos leeremos ENTRE SEMANA.

JJ/I