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Repulsión a grafitis es por falta de información

Mirada. En diferentes partes del mundo el grafiti se ha convertido en un baluarte de la cultura urbana global. (Foto: Alfonso Hernández)

“Se ven feos”, “son unas rayas ahí”, “es cosa de cholos”… son algunas de las expresiones de tapatíos en redes sociales sobre el grafiti.

La polémica en Guadalajara se enfocó en los últimos días en dos jóvenes (Drifo y Runek) que burlaron la seguridad y grabaron con aerosol sus tags en los vagones de la Línea 3 del Tren Ligero.

Los límites entre el vandalismo y el arte, pero sobretodo la repulsión a esta forma de expresión urbana, fueron el centro de la tensión.

El doctor en Ciudad y Territorio por la Universidad de Guadalajara (UdeG) Alberto Peredo Pozos comentó que el grafiti menos aceptado por la sociedad es el de la cultura de las bombas (las letras redondas) y los tags (las firmas o rayas). “Socialmente es más aceptado algo que pueda ser legible a algo que tiene cierta codificación establecida”. Explica que al no entender se genera angustia social y, por ello, un rechazo.

Ello a pesar de que en diferentes partes del mundo el grafiti se ha convertido en baluarte de la cultura global. “La obra de algunos de los así llamados padres del grafiti en Nueva York de los años 70 hoy es cubierta con plexiglas para que no los vayan a rayar o a modificar, es curioso que lo que en un momento fue una vergüenza o un delito, con el paso del tiempo se legitima y llega a convertirse en un orgullo, en un símbolo de identidad de cierta delimitación social y territorial”, explicó el también académico del Centro Universitario de Arte, Arquitectura y Diseño (CUAAD).

Ya hay algunos intentos en México. Este mes, el Foto Museo Cuatro Caminos en la Ciudad de México inaugura la exposición Ilegal, la primera oportunidad de conocer la historia del grafiti en México en un museo con algunos de los exponentes clandestinos más famosos de esa ciudad.

En la presentación de la exposición en internet (www.fotomuseo.mx/ilegal) se lee: “La exposición llevará a los visitantes en un viaje de entendimiento desde los inicios del grafiti y arte urbano, sus distintos nombres y denotaciones, hasta lo que actualmente se considera la evolución al muralismo en el espacio público y su impacto en la sociedad”.

La artista plástica Michelle López, quien ha colaborado con grafiteros y artistas urbanos en Guadalajara durante varios años, dijo respecto Drifo y Runek: “Es una llamada de atención a que de verdad tenemos que actuar desde la cultura y la educación para enseñarles a los jóvenes otras formas de expresarse”.

HACEN REGISTRO DEL GRAFITI EN GDL

Antes de toda la polémica alrededor de la detención de los grafiteros en la L3, hace un par de semanas el Museo de Arte Raúl Anguiano (Mura) presentaba un libro completo que hicieron varios profesionales, coordinados por la que entonces era directora del recinto, Patricia Urzúa, en donde registraron parte de la huella de aerosol en la ciudad.

En una paradoja, aunque el grafiti es un fenómeno que no va a terminar pronto, también cada obra es efímera así que, a partir de un concurso que organizaron en 2014 como parte de la tarea de sacar al museo a las calles, la dirección decidió comenzar con un proyecto de registro.

El proyecto duró alrededor de cuatro años. Hicieron trabajo de campo en 43 polígonos en toda la Zona Metropolitana de Guadalajara curado por María Álvarez del Castillo, el ex grafitero Jorge Espinoza y fotografiado después por el maestro José Hernández-Claire.

Urzúa comentó en entrevista que con este proyecto se buscó visibilizar “las verdaderas obras de arte que hay en las calles de la ciudad” con lo que trabajaron también para conocer los rostros y las historias de sus autores.

“No queríamos que nos vieran como la institución que viene a legitimar su trabajo, sino más bien que se viera que era una búsqueda coordinada por el Mura, pero donde ellos eran los protagonistas”.

En este trabajo escrito por el antropólogo Rogelio Marcial y el gestor cultural Rogelio Flores aparecen los diferentes estilos que existen en el trabajo del grafiti de la ciudad y se hace además todo un glosario de los términos y sus significados. Ahora mismo los creadores están en la búsqueda de recursos para imprimir el libro, titulado Nuevas miradas del arte urbano en Guadalajara y que todos los artistas urbanos que participaron tengan un ejemplar de manera gratuita, pero por lo pronto está de manera libre en Internet.

Moneda de intercambio

Para el doctor en Ciudad y Territorio de la Universidad de Guadalajara (UdeG) Alberto Peredo Pozos desde siempre se ha usado al grafiti como una moneda de intercambio, en la que los gobernantes o los aspirantes a las dirigencias de organismos públicos hacen una promesa imposible: que acabarán con el grafiti.

Pero es un problema que les sobrepasa. “Algo está fallando en otra esfera de la política pública. Si los grafiteros tuvieran otro tipo de oportunidades, otra situación de desarrollo, podría asegurarle que no tendrían necesidad de salir a las calles a hacerlo. Tras seguir de cerca a unos grafiteros entendí que algunos dejaron de exponerse a la actividad clandestina cuando la sociedad los integra. Cuando tienen responsabilidades más grandes, cuando se estabilizan en la ciudad”, finalizó. Alejandra Carillo

Consulta

Nuevas miradas del arte urbano en Guadalajara puede leerse en la siguiente liga: https://rayararteurbano.wordpress.com/libro/

“No queríamos que nos vieran como la institución que viene a legitimar su trabajo, sino más bien que se viera que era una búsqueda coordinada por el Mura, pero donde ellos eran los protagonistas”
Patricia Urzúa, ex directora del Museo de Arte Raúl Anguiano

“Socialmente es más aceptado algo que pueda ser legible a algo que tiene cierta codificación establecida”
Alberto Peredo Pozos, doctor en Ciudad y Territorio y profesor del CUAAD

da/i