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Hay pendientes en protección civil para museos

(Foto: Especial)

Lo ocurrido el 2 de septiembre en Brasil fue una tragedia. El Museo Nacional con más de 200 años de antigüedad y sus 20 millones de piezas se hicieron cenizas en un abrir y cerrar de ojos para dejar un recordatorio urgente de la necesidad de mejores medidas de seguridad en los museos de todo el mundo. México no es la excepción.

Como ha trascendido, el caso de Brasil tiene que ver directamente con años y años de reducciones en el presupuesto asignado por el gobierno a los espacios culturales: el personal del museo había solicitado ya recurso urgente para mantenimiento, que no se hizo a tiempo para instalar la actualización del equipo contra incendios del museo, al que le faltaba un sistema rociador.

Si esto podría pasar o no en algún recinto museístico de Jalisco depende en gran medida de las gestiones que año con año hacen quienes están frente a ellos y, es un hecho, el presupuesto nunca es suficiente.

A pesar de que los funcionarios encargados de este aspecto en la Secretaría de Cultura del Estado (SC) señalaron que han trabajado de manera continua, sobre todo durante el último año para prevenir estas eventualidades, no hay dinero que alcance.

“El gobierno del estado cuenta con una póliza que cubre los inmuebles, sus contenidos e incluso el equipo y las personas ajenos a la institución que estén participando en una actividad de nuestras dependencias, es una póliza muy amplia y que cubre, entre otros, al Instituto Cultural Cabañas y su obra”, dijo en entrevista José Luis Patiño Guerra director general administrativo de la Secretaría de Cultura. “Resguardamos algunos valores con esa póliza. Pero eso no supera la fuerza de la naturaleza”.

Los espacios culturales en resguardo no sólo conservan años de historia arquitectónica de la ciudad y el estado, sino colecciones importantes como la más grande a nivel nacional del muralista José Clemente Orozco, sus pinturas y grabados y sus más importantes murales, así como la Colección Pueblo de Jalisco, en el Cabañas y algunas piezas del programa de pago en especie de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público en el Ex Convento del Carmen, por ejemplo.

Debido a que el valor real de los inmuebles y de las obras que resguardan es incalculable más allá de cada seguro, el funcionario señaló que aunque se cuenta con retardantes, equipo suficiente en casos de contingencias y que se han hecho todos los esfuerzos e inversiones necesarias que han ido mejorando desde 1992, cuando el edificio fue vocacionado como un espacio cultural, una eventualidad como la de Brasil y las pérdidas de obra en resguardo de los sitios sería difícil de controlar. Todo el presupuesto de la SC no bastaría para dedicarlo sólo al cuidado y mantenimiento de la obra que tienen, señaló: para ellos la prioridad es la vida.

“Para nosotros la responsabilidad es primero resguardar las vidas de los usuarios visitantes y trabajadores y a eso estamos enfocados. También hacemos adecuaciones cada que se puede para mejorar las condiciones de los espacios que resguardan estas obras, temperatura, humedad, y restauraciones a las mismas obras cuando lo requieren”.

Al margen de cada nueva exposición en los espacios museísticos se contratan pólizas para las obras visitantes, las así llamadas “de clavo a clavo” que determina que una obra está asegurada por su lugar de origen.

Además, como medida de seguridad, en los inmuebles, no sólo los museos, las autoridades obligan a quienes rentan o reciben en préstamo algún espacio de la Secretaría de Cultura a pagar los servicios de una empresa que apoye para en caso de una evacuación.

“Debemos contar con personal suficiente para orientar en caso de que se presentara una eventualidad o una catástrofe. Es un personal externo porque para la secretaría sería muy oneroso tener personal de planta en horarios que nunca se adecúan a las necesidades reales del servicio. Nosotros tenemos una plantilla básica que nos garantiza la administración de los espacios y la operación de los equipos técnicos”, dijo Patiño. Este servicio externo se contrata también dentro de los eventos de la propia secretaría, personal capacitado en materia de protección civil y seguridad, además de que cuenta con todos los instrumentos para en casos de emergencia establecer contacto inmediato y prioritario con las dependencias indicadas.

“Tenemos el reto y la obligación de encontrar la manera de que el uso de los inmuebles sea lo más económico posible y al mismo tiempo no reducir los índices de seguridad que debemos proporcionar a los visitantes: está un poco peleada la realidad de la economía contra la seguridad”, dijo por otro lado Ricardo Arana, coordinador de edificios culturales de la SC.

Agregó que parte del trabajo que realiza la Secretaría recientemente es la capacitación básica del personal interno de los inmuebles a través de la conformación de las brigadas.

“Por ley cada espacio debe contar con su unidad interna de protección civil”, contó, “que es toda una estructura que garantiza una capacitación gratuita con vigencia de un año. Es responsabilidad de cada dependencia organizarlas”.

Sin embargo, no se invierte un monto específico para realizarlas dentro del presupuesto de cada espacio. Este es el primer año en que la Secretaría comenzó a trabajar al respecto en los espacios de la Zona Metropolitana de Guadalajara, en la primera semana de este año se realizó una capacitación al personal donde participaron 250 trabajadores y los funcionarios esperan repetir por segunda vez el año que viene o al menos dejar ese compromiso en manos de la siguiente administración encabezada por Enrique Alfaro. En los otros municipios en donde hay espacios dirigidos por la SC –La Barca, Chapala, Ajijic, Teuchitlán y Ciudad Guzmán– por la lejanía, es más práctico que acudan a las unidades locales de protección civil y ahí tomen la capacitación, según comentó Arana.

“La idea es no quedarnos en un aspecto rígido de cumplimiento legal, sino realizar una campaña de crear conciencia en el personal y que cada vez haya más voluntarios. Consideramos que cualquier persona que sepa qué hacer en un siniestro, es una persona que va a facilitar las respuestas y ahí no hay límite, todos podemos ser activistas de la Protección Civil”, dijo.

Esta estrategia de capacitar al personal, sin embargo no ha sido fácil. Patiño Guerra comentó que ha sido un trabajo de cultura dentro de las personas que trabajan en los sitios. “Notamos la apatía todavía en las actividades de simulacros, por ejemplo. La gente lo considera como una actividad innecesaria”, dijo.

Todo sumado, sin embargo, no garantiza la acción en contra de desastres naturales o provocados de mayor magnitud. Ambos funcionaron aceptaron que todavía hay pendientes en la dependencia gubernamental al respecto.

“Estamos limitados a lo que podemos hacer en lo financiero. Aunque existe esta póliza, por ejemplo este inmueble (el Edificio Arróniz) por su valor real histórico y estético, es incalculable. Aunque se paga una póliza bastante cara esta cubre un valor objetivo, una cantidad que nos permita restaurarlos, la esencia del inmueble y su historia será imposible rescatarlo en caso de una catástrofe, pero le da oportunidad al gobierno de hacer lo posible por estos espacios”, dijo el director administrativo.

Otra tarea pendiente que queda es dotar a los espacios de las salidas de emergencia necesarias y con, por ejemplo, rampas para las personas que padecen una discapacidad motriz, muchas veces, dijo Arana, esto entorpecería la acción ante una contingencia.

“Es una tarea difícil muchos de los espacios que se consideran patrimoniales es mucho más caro y a veces imposible modificar los espacios, se hace lo que se puede, se tienen áreas específicas de rápido acceso o desalojo pero nos faltan instalaciones para invidentes, personas de talla baja, son conceptos que se tienen que contemplar. Es una tarea permanente”, comentó.

MUSA A LA VANGUARDIA

En este sentido, el Museo de las Artes (Musa) de la Universidad de Guadalajara, podría decirse ejemplar. Su equipamiento en cuanto a seguridad ha sido evaluado y mejorado debido a las organizaciones internacionales que se involucran en las exposiciones de primer nivel que han resguardado.

Además, en 2017, tras ser evaluadas las actividades y procesos del Musa, la Secretaría de Medio Ambiente y Desarrollo Territorial del estado de Jalisco otorgó al Museo de las Artes su certificación como Edificio Verde, empresa comprometida con el medio ambiente convirtiéndose así en el primer edificio de la Red Universitaria de Jalisco en obtener dicha certificación que entre sus disposiciones acentúa la necesidad de una brigada interna de Protección Civil.

“Como museo tenemos necesidades básicas de equipamiento que van desde controles de humedad, alarma contra incendios, detectores de humo, iluminación especializada, extintores en servicio y su vigencia, el control de aire acondicionado, etcétera. Desde el primer día que se destinó este edificio como Museo de las Artes en su totalidad, se cubrieron todas las necesidades adecuadas con asesores externos y proveedores, arquitectos y especialistas”, contó Maribel Arteaga, directora del espacio.

“Ahí nació la necesidad de tener gente capacitada en el área de servicios generales para poder cubrir todo lo que podría suscitarse en un caso de incendio y/o inundación”, dijo.

El museo cuenta con un programa anual de mantenimiento que consta en varias pólizas de mantenimiento preventivo y correctivo a los sistemas e instalaciones que se genera a través de la Coordinación General Administrativa de la Universidad a través de presupuesto y planeación: esa coordinación genera el recurso para mantener al edificio.

Si sucediera un evento como el de Brasil, “en el tema de incendio nosotros podríamos manejar los conatos, tenemos una empresa de seguridad privada que monitorea sala por sala el interior y exterior del edificio las 24 horas. Si se suscitara un conato de incendio ellos están capacitados para reaccionar ante un conato con los extintores. En el día nuestro personal interno ha sido capacitado desde 2016 en primeros auxilios, combate de incendios, ubicación, búsqueda y rescate y manejo de sustancias químicas”, dijo José Miguel Aguayo Salazar de la oficina de servicios generales en el Musa.

Todo el personal del museo, 35 personas y 13 custodios, son brigadistas multifuncionales, ahí está la importancia de que el personal asista a las capacitaciones que otorga la unidad de Protección Civil de la Universidad de Guadalajara

“Debería ser el estándar y la norma”, dijo Arteaga al respecto y en perspectiva de los museos mexicanos. “Es complicado, el estado tiene sus museos y el municipio y la Universidad de Guadalajara tiene sus espacios. Los presupuestos son diferentes. Es un tema internacional que está ninguneado, cultura siempre está hasta el final. Sigue siendo una situación de estado y administración de recursos en cada país… Yo sí siento que nosotros vamos a la vanguardia. El tema es el presupuesto para llegar a una capacitación de este tamaño destinamos a esto 3 por ciento del presupuesto anual dentro de los gastos operativos. Se ha trabajado muchísimo en ello”.

Inversiones

  • El Museo de las Artes dedica 3 por ciento del total de su presupuesto a capacitaciones de Protección Civil
  • La Secretaría de Cultura invierte cada año en el mantenimiento de edificios con partidas de distintos montos que pueden venir incluso de la Secretaría de Infraestructura y Obra Pública. En agosto del año pasado, por ejemplo, se invirtieron 2 millones 700 mil pesos para mantenimiento del Ex Convento del Carmen

CITAS

“Notamos la apatía todavía en las actividades de simulacros, por ejemplo. La gente lo considera como una actividad innecesaria”

“Estamos limitados a lo que podemos hacer en lo financiero. Aunque existe esta póliza, por ejemplo este inmueble (el edificio Arroniz) por su valor real histórico y estético, es incalculable. Aunque se paga una póliza bastante cara esta cubre un valor objetivo, una cantidad que nos permita restaurarlos, la escencia del inmueble y su historia será imposible rescatarlo en caso de una catástrofe, pero le da oportunidad al gobierno de hacer lo posible por estos espacios”
José Luis Patiño Guerra, director general administrativo de la SC

“Debería ser el estándar y la norma. Es complicado, el estado tiene sus museos y el municipio y la Universidad de Guadalajara tiene sus espacios. Los presupuestos son diferentes. Es un tema internacional que está ninguneado, cultura siempre está hasta el final. Sigue siendo una situación de estado y administración de recursos en cada país…”
Maribel Arteaga, directora del Museo de las Artes de la Universidad de Guadalajara

Pendiente revisiones de Protección Civil

La Ley de Protección Civil del estado de Jalisco dice que todos los centros de reunión y los inmuebles del gobierno de los tres órdenes o empresas tengan sus unidades internas. En este sentido el mayor Trinidad López Rivas de la Unidad Estatal de Protección Civil y Bomberos dijo que hay un pendiente de regularización generalizado en los espacios de Jalisco.

“Hay ocasiones en estos museos se sostienen con donantes y apoyos externos y carecen de recursos para tener un equipo completo, es una situación que tenemos entre los pendientes para darles el tiempo necesario de cada uno para complementar su equipo que no tengan o conformar sus unidades”, dijo. “Es un tema al que no le dan la importancia necesaria”.

Asimismo el mayor dijo que por falta de personal no han realizado revisiones cabales de las necesidades que tienen museos y otros centros culturales en general.

“Lo ideal y lo que pensamos hacer en estas semanas, será convocar a una reunión a todos los representantes (de los espacios) y ver qué es lo que ellos comentan en cuanto a sus carencias específicas de dinero y ofrecerles capacitaciones. Hay lugares que tienen todo un equipo contra incendio pero nadie lo sabe usar… tenemos que hacer una visita a cada uno de ellos para precisar lo que hace falta”, dijo. “La verdad hasta en el gobierno hay un descuido para comprar su equipo. Necesitamos insistir en todos los sectores para que se tenga lo necesario”.

De no contar con lo necesario o lo más básico, la ley prevé que se sancione a los espacios que no contemplen estas medidas de seguridad. Las sanciones van de 100 a 5 mil salarios mínimos dependiendo de las carencias y la clase de vocación de los espacios.

JJ/I