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Balance 2018

Tradicionalmente, durante la segunda parte de diciembre se hacen balances de fin de año. Este balance, para México, debe considerar el desempeño económico de EU y las relaciones entre ambos países. En este contexto, debe señalarse que, para este año, el crecimiento estimado de la economía norteamericana es de 2.8 por ciento. Un nivel alto para los estándares de EU.

Las estimaciones del sector externo se explican parcialmente por el crecimiento de EU. Éstas muestran que México cerrará el año con remesas mayores a los 32 mmdd, flujos de IED mayores a los 27 mmdd y déficits de cuenta corriente y de balanza comercial mayores, respectivamente, a los 20.5 y 10.6 mmdd. 

Las políticas monetaria y cambiaria también se explican parcialmente por el manejo de la economía estadounidense. Particularmente, las alzas en las tasas de interés mexicanas se explican por el endurecimiento de la política monetaria de la Fed. Las alzas, aunadas a los déficits externos, explican las bajas en las reservas internacionales y en el valor del peso.  

Las declaraciones de los funcionarios de ambos lados de la frontera también han puesto presiones adicionales sobre las variables monetarias y cambiarias. Si se consideran todos estos factores, México cerrará el año con una tasa objetivo de 8 por ciento; un tipo de cambio mayor los 20.30 pesos por dólar; y reservas internacionales mayores a los 170 mmdd.

Este año la inflación también ha sido impulsada por las reducciones en los subsidios a los combustibles. Por estas razones estará, por segundo año consecutivo, por arriba de la planeada por Banxico. Así, la inflación no será menor a 4.6 por ciento anual.

Una inflación alta se refleja en una baja en los salarios reales. Esta baja induce a los trabajadores a ocuparse para obtener ingresos adicionales. Esta situación explica porque las estimaciones muestran qué tasa de desempleo abierto ha sido históricamente baja (3.3 por ciento). Asimismo, explica los 790 mil trabajadores nuevos que han sido registrados en el IMSS durante este año. 

Déficits externos, tasas de interés y precios al alza y bajos salarios se reflejan en un bajo crecimiento de la demanda agregada de bienes y servicios. La baja demanda del mercado interno induce escasos estímulos a la producción. En estas condiciones, puede explicarse porque la tasa de crecimiento del PIB cerrará alrededor de 2.2 por ciento.

Las consideraciones expuestas sugieren que la economía mexicana tendrá tres retos en 2019, rediseñar sus relaciones comerciales considerando el TMEC en 2020; ajustar su política monetaria ya que las tasas de interés subirán, y manejar la política fiscal considerando que el presupuesto público debe usarse de manera responsable y eficiente. Sin lugar a dudas, 2019 será complicado y de reajuste.

Email: starp2000@yahoo.com

JJ/I