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Zozobra deportiva

Para unos fue a mediados de la década de 1930, para otros a inicios de los años 40 aproximadamente que se creó el Departamento de Cultura Física (DCF) de la Universidad de Guadalajara (UdeG). Ya en la década de 1920 se había constituido a nivel nacional el Consejo Nacional de Cultura Física, que era el encargado de dar orden al nuevo proyecto de país en dicha temática junto con el Comité Olímpico Mexicano.

De hecho, en 1933 bajo estos dos organismos se fundó la Confederación Deportiva Mexicana (Codeme) para ser el “nexo de unión y motor del atletismo mexicano” (sic), se leía en el acta constitutiva.

Todo este entusiasmo tuvo su razón de ser al ir formando la novedosa estructura del deporte mexicano en su etapa posrevolucionaria y por ende la UdeG no se podía quedar atrás creando el DCF.

No tenemos muchos antecedentes de dichos momentos y con el caminar del tiempo se han convertido en una etapa digna de estudiar, pero dicho DCF se convirtió en Coordinación de Cultura Física (CCF) a partir de la llamada reforma académica que empezó a operar a partir de 1996.

En esta última etapa de 23 años han pasado por ahí seis jefes, cinco hombres y una mujer, quien repitió después de un ciclo supliendo un cambio que se hizo durante este periodo que está por terminar; tuvieron que sacar la tarjeta roja porque esta plaza sumada al poder vuelve loquita a la gente.

Sin duda un área estratégica dentro de la UdeG junto con la Unidad Administrativa de Instalaciones Deportivas del Tecnológico, una de cuyas funciones es el control de grupos estudiantiles, donde se maneja poder, dinero y por supuesto toma de decisiones.

Un espacio donde se maicea a estudiantes con trabajo y contratos mensuales, y que por lo general no se contrata al mejor sino al más cómodo, aprovechando las condiciones críticas de este y educando por esta vía los aspectos más execrables en el próximo profesionista: el servilismo y la ley del menor esfuerzo. Área que en estos casi 25 años han pasado prácticamente como un claroscuro; sin ruido es mejor.

Por ello la llegada del nuevo rector ha despertado suspicacia y zozobra en el pequeño mundo de la cultura física y deportes (en sus diversas expresiones docencia y extensión), donde se habla que posiblemente haya un golpe de timón. La pregunta es, ¿hacia dónde?

gustavonunom@gmx.com

JJ/I