INICIO > OPINION
A-  | A  | A+

Desequilibrio de poderes

Con la edad, los defectos de algunas personas se acentúan, tanto que algunas terminan arruinadas: una mala decisión les roba los reconocimientos de toda una vida. Como ejemplo, Genaro Góngora Pimentel, ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) de 1995 a 2009, se vio envuelto en un escándalo al final de su carrera por usar sus influencias para regatear la manutención de sus dos hijos autistas y encarcelar por un año a la madre de ambos. En su momento, la madre de los niños acusó a Góngora Pimentel de “tráfico de influencias” no sólo para encarcelarla, sino también para bajar la cantidad de manutención de los menores, pues el ex ministro argumentaba que sus hijos correspondían a un estatus social “medio bajo”.

Quien firmó la sentencia para reducir la cantidad a desembolsar para la manutención fue Juan Luis González Alcántara Carrancá, entonces magistrado de la Cuarta Sala Familiar del Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal (TSJDF). Cuando Andrés Manuel López Obrador fungió como jefe de Gobierno de la Ciudad de México, Carrancá se desempeñó como presidente del Tribunal Superior de Justicia de la ciudad capital de 2000 a 2003.

Junto con Eva Verónica de Gyves Zárate y Bernardo Bátiz Vázquez, Carrancá estaría propuesto por AMLO para uno de ellos ser elegidos por el Senado como fiscal general de la nación. No prosperó esto y poco después González Alcántara integró otra terna (junto con Celia Maya García y Loretta Ortiz Ahlf) ahora para llenar el espacio en la SCJN que dejaba José Ramón Cossío. El diciembre pasado fue elegido como ministro por el Senado para ocupar dicha vacante.

En el trascurso de la semana se llevó a cabo en el Senado otra votación para designar un nuevo ministro para llenar el espacio que dejará Margarita Luna Ramos en la SCJN. La terna la integraban, de nuevo, Celia Maya García, Loretta Ortiz Ahlf, además de Yasmín Esquivel Mossa. Cuando AMLO era jefe de Gobierno del DF, Cecilia Maya García fue candidata por el PRD al gobierno de Querétaro en 2003, pero no ganó. Posteriormente, en 2012, con Morena contendió para una curul en el Senado, tampoco ganó. En su comparecencia en el Senado afirmó sin tapujos tener su simpatía por el proyecto de nación de AMLO.

Otra candidata, Loretta Ortiz Ahlf, es esposa de José Agustín Ortiz Pinchetti, titular de la Fiscalía Especializada para la Atención de los Delitos Electorales (FEPADE), nombrado por el fiscal general, Alejandro Gertz Manero, y autor del libro AMLO: Con los pies en la tierra. Ortiz Ahlf fue diputada federal a la 62ª Legislatura (2012-2015), por el PT; es miembro fundador del Morena y recientemente fue coordinadora nacional de los Foros para la Construcción de la Paz y la Reconciliación Nacional con el gobierno electo de AMLO durante la transición.

Al final, Yasmín Esquivel Mossa fue designada ministra de la SCJN por el Senado esta semana. La nueva ministra está casada con José María Rioboó, quien se ha venido desempeñando como uno de los principales asesores de AMLO en temas de infraestructura. Cuando AMLO era jefe de gobierno, ingenieros del Grupo Rioboó lo asesoraron en el proyecto de los segundos pisos del Periférico y otras obras.

Con González Alcántara Carrancá y Esquivel Mossa como ministros de la SCJN; con mayoría tanto en el Senado como en la Cámara de Diputados, la mayor parte de los congresos locales y un nivel de aceptación ciudadana de más de 80 por ciento, AMLO está en los cuernos de la luna y apunta a convertirse en el nuevo caudillo de México.

El sistema político mexicano posrevolucionario se caracterizó por monopolizar el poder en un partido PNR-PRM-PRI (el partidazo, pues), con una breve alternancia del PAN. Actualmente estamos siendo testigos de la concentración del poder político en una sola persona; con una oposición desorganizada y en la lona, tal parece que el principio democrático de equilibrio de poderes se ve seriamente amenazado.

iortizb@gmail.com

JJ/I