Triki ti ti. Triki ti ti. Lobos. Auuuuuuu”. Es el aullido de apoyo de una población alegre de ver por primera vez en toda su historia a un equipo profesional de futbol, Lobos de Zacoalco de Torres, que el pasado fin de semana estrenó su nuevo hogar en el municipio del sur de Jalisco que los arropó con la esperanza de integrar a un equipo que no sólo enfrenta a equipos de la liga, sino a rivales más fuertes como la drogadicción, el pandillerismo y la deserción escolar que permean en la juventud nacional.
El conjunto nació con la ilusión de jugadores que fueron defraudados de otros equipos, a quienes les prometieron debutar y sólo timaron a sus padres de familia económicamente. Algunos de ellos, como Julio César Ramírez Guzmán, se organizaron por su cuenta para integrar un equipo que pudiera comenzar de nuevo con la participación de familiares que son los nutriólogos, cuerpo técnico, auxiliares, choferes y hasta representantes para lograr apoyos.
Con tribunas llenas y hasta un espacio para quien llegó en bicicleta, la población confirmó su afición a la disciplina en la que participan tres cuartas partes de los habitantes, desde niños, mujeres hasta adultos mayores afiliados en alguna de las 120 ligas con las que cuenta el municipio tan sólo en su cabecera, cuna de equipales y los famosos tacos toreados.
El equipo local perdió por la mínima diferencia ante el Albert de Guadalajara, pese a la derrota, la oncena sabe que en Zacoalco de Torres, como en muchos municipios del país, hay rivales más fuertes con los que tienen que lidiar los jóvenes y es así como Lobos se convierte en una opción en la que se pueden albergar las ilusiones de salir adelante a través del deporte.
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