Espacios de esperanza

Pido prestada esta expresión a David Harvey. En su libro, Espacios de esperanza, Harvey llama la atención hacia aquellas grietas del sistema que permiten a las comunidades indígenas y a los trabajadores hacer frente a las condiciones desiguales e injustas que les son impuestas.

Menciona, por ejemplo, al zapatismo, este espacio de innovación revolucionaria. Hoy quiero destacar el potencial que tienen las comunidades organizadas para resistir el embate del proyecto extractivista, ese tren bala que arrasa con el país.

Ante la atomización que han provocado entre la clase obrera el dinamismo de las ciudades y la globalización, algunas comunidades –del campo y de la ciudad– han respondido con una organización basada ya no en la empresa o la fábrica, sino en el territorio, en la defensa de los derechos comunes aunque haya diferencia en los turnos y horarios o en las empresas para las cuales trabajamos (por cierto, no nos sorprende que sea Harvey, un geógrafo marxista, quien haga estas observaciones).

En México somos testigos de esta lucha entre gigantes del extractivismo (que en los últimos años han sacado más oro y plata que en todo el periodo de la conquista española) y trabajadores y comunidades en defensa de sus derechos y su territorio.

Por un lado, Grupo México y Altos Hornos de México, campeonas en violaciones a los derechos humanos laborales, han pisoteado la libertad de asociación de sus trabajadores imponiéndoles contratos colectivos de protección y sindicatos inactivos (charros o blancos). Con esta medida, las empresas han logrado, hasta ahora, robar a sus trabajadores hasta 50 por ciento de su salario (pues se los redujeron de 350 pesos diarios a alrededor de 180).

También han logrado reducir el número de días de vacaciones, desaparecer el fondo de ahorro, disminuir el monto del pago de seguros de vida, desaparecer el fondo de ayuda en caso de funeral y para capacitación en seguridad e higiene.

No debemos olvidar que Grupo México carga sobre sí con el peso de los mineros muertos en Pasta de Conchos (La Jornada, 01/02/16, nota de Patricia Muñoz).

Pero se abren espacios de esperanza: en Oaxaca, alrededor de 50 comunidades, 30 organizaciones y tres emisoras de radio comunitarias han celebrado un encuentro para exigir a los gobiernos estatal y federal la cancelación de concesiones en cuyo proceso de otorgamiento se ha violado el derecho a la consulta previa e informada.

Las comunidades de Oaxaca no son las únicas que se han levantado para resistir. Cientos de comunidades y ejidos de Morelos, Puebla, Veracruz, Guerrero, Chiapas, Jalisco, Nayarit, Sonora y otros estados alzan su voz y su fuerza milenaria para gritar que ya basta de saquear el país para beneficios de unos pocos.

Ellos son hoy nuestra esperanza. (La Jornada, 01/02/16, nota de Jorge A. Pérez Alonso). Desde el Centro de Reflexión y Acción Laboral, desde Radio Huayacocotla, La Voz Campesina, desde la Red Todos los Derechos para Todos y Todas, nos unimos al esfuerzo y la lucha en defensa de los recursos y del territorio.

*Coordinador del Centro de Reflexión y Acción Laboral (Cereal)

foust.david@gmail.com / @Cerealgdl