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Encierran cultivos entre fraccionamientos

Encierran cultivos entre fraccionamientos

“Antes, todo era puro cultivo, todo eso era maíz; las casas eran humildes, de los señores que tenían la tierra”, recordó la señora María Domínguez en alusión a los terrenos aledaños al poniente de la avenida Tesistán que ya se convirtieron en fraccionamientos de reciente creación, muchos aún con viviendas en venta.

Lo que ahora queda de los grandes territorios agrícolas que recuerda la señora son sólo parcelas aisladas, encerradas entre los grandes muros que levantaron los fraccionamientos semihabitados, pues muchos de ellos anuncian disponibilidad de viviendas a bajos precios.

Con el paso de los años, Zapopan, anteriormente denominado Villa Maicera, dejó de ser bastión de la producción de maíz para convertirse en un municipio que relegó la actividad económica primaria y apostó por la secundaria y terciaria, con una población de niveles económicos altamente desiguales.

Lo dicen los estudios y se ve en la realidad: los terrenos dedicados a la producción de alimentos han sido severamente despojados y la tendencia va en aumento. Durante dos décadas 15 mil hectáreas agrícolas en Zapopan fueron invadidas, prácticamente todas se convirtieron en casas y avenidas.

Basta recorrer la avenida Tesistán hacia el poblado de Santa Lucía para notar cómo estas cifras se reflejan en la realidad: los fraccionamientos están alejados unos de otros y entre ellos están las parcelas aradas, listas para producir maíz.

Entre más cerca de la ciudad menos parcelas se notan sobre avenida Tesistán, todo ese territorio fue el primero en transformar su vocación agrícola. Pero aun hacia lo más alejado del centro de Zapopan, los desarrollos habitacionales siguen en construcción.

El peligro de esta expansión urbana hacia las áreas productivas del municipio es que se va extinguiendo el territorio más prolífico de Jalisco para la producción de maíz, en el contexto del cambio climático.

Mientras regiones también productoras del grano como Altos Norte y Sur son altamente vulnerables a este fenómeno, es decir, que no resistirían los cambios de temperatura y el estrés hídrico, el Valle de Tesistán de Zapopan es sólido ante estas amenazas.

Esto ha sido estudiado por investigadores de la Universidad de Guadalajara, como el especialista Arturo Curiel Ballesteros, quien lamentó que el municipio de Zapopan no blinde en sus planes parciales a estos territorios agrícolas que son los más resistentes a las complicaciones que traería el cambio climático al campo, y con ello a la seguridad alimentaria.

Pero el problema no termina ahí, de acuerdo a estudios realizados por el Instituto Metropolitano de Planeación (Imeplan) de seguir con las tendencias de expansión urbana actuales, los desarrollos habitacionales invadirán 60 por ciento de los terrenos agrícolas actuales hacia 2045, mermando considerablemente las fuentes de alimento cercanas de la metrópoli.

 

DN/I