Los cineastas Frank Rodríguez y Manuel Villaseñor organizan desde hace cinco años la Gran Fiesta de Cine Mexicano, un espacio para películas tapatías. La idea se concentra en reconocer el trabajo de Jalisco y el de otros estados poco vistos en el país.
Si hay un cineasta jalisciense perdido en el anonimato, dijeron, que se comunique con nosotros por la web. “Hay que aprender a apreciar primero el cine local, el que hacen los que están a un lado de nosotros, ayudarnos en casa. Para después salir a ver lo que hacen allá afuera”, recalcó Villaseñor, dueño de la productora Homosapiens Films.
El festival se divide en tres secciones, la primera de cine tapatío en la que entran aquellas películas que hayan sido filmadas en el lugar, o que el director sea jalisciense o que el dinero provenga de la región.
La segunda es la sección de cine no chilango para darle espacio a los creadores fuera del centro del país. Y la última son las invitadas en la que ya se incluyen algunas de la Ciudad de México y extranjeras que no tengan conexión con Jalisco. Se aceptan varios tipos de producciones como documentales o largo metrajes de ficción. Lo único que no se proyecta son los cortos.
Las ventajas del festival, comentaron los realizadores, son unas que no se ven seguido en otras muestras. Primero, los requisitos son mínimos: que la producción sea de calidad y que, si es el caso, tenga conexión con Jalisco. Segunda, se ofrece la opción de que la productora Homosapiens Films distribuya de manera comercial algunos de los productos proyectados. Y tercera, se les reditúa a los cineastas un porcentaje de las ventas en taquilla.
En cada edición de la muestra se pide que los directores y el equipo de producción estén presentes para recibir retroalimentación del público al finalizar la película. “La gente que paga tienen más derecho a opinar que un crítico”, explicó Rodríguez.
Incluso para fomentar aún más el reconocimiento, crearon los premios Minerva, una estatuilla que se entrega por decisión de un jurado a los mejores de cada sección (Documental, Largometraje de ficción, Actriz, Actor, Director, etcétera).
“La idea del festival es mantener la armonía de los cineastas. Premiar el esfuerzo independiente y estimular el contacto entre cineastas”, confesó Villaseñor.
Y es que la entrega del premio se realiza en una fiesta al final del festival en donde conviven todos los participantes, productores y amantes del cine con la intención de crear conexiones que resulten posiblemente en más cine.
La ficción de Jalisco
Para los dos productores es claro que lo que más se produce en Jalisco hoy en día son los largometrajes de ficción. Se pensaría que el documental, pero Rodríguez aseguró que en los últimos años la ficción se ha multiplicado.
Ellos estimaron entre 16 o 17 producciones al año, esto gracias a la digitalización en la que se puede filmar desde un teléfono y subir a una plataforma gratuita.
Y ¿cómo se logra hacer películas en Jalisco? Según explicaron hay tres maneras. Los que son amigos del gobierno y reciben sumas millonarias para la creación. Luego los que consiguen patrocinios contundentes con empresas o personas. Y después los que lo hacen con un presupuesto y un equipo muy limitado. De igual forma, insistieron en que de todas las vías puede resultar algo interesante.
Sin embargo, para Villaseñor el cine en Jalisco es uno que se aprovecharía más si se repartiera el dinero de manera más equitativa y no en algunas películas del año como fueron Sr. Pig o Guatdefoc.
Es por eso que en esta ocasión, el festival buscará moverse a otros lugares como Tequila, Zacatecas y Los Ángeles.
Propuestas
Se aceptan varios tipos de producciones como documentales o largo metrajes de ficción
Charlas
En cada edición de la muestra, se pide que los directores y el equipo de producción estén presentes para recibir retroalimentación del público al finalizar la película
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