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La fascinación por el bronce de Álvaro Nieto

La fascinación por el bronce de Álvaro Nieto

Once esculturas habitan la Casa Rosa de Luis Barragán en Guadalajara. Son piezas de bronce que parecen hechas ex profeso para el espacio y sus amplios muros. El bronce contrasta con el rosa mexicano.

Sin embargo, estas esculturas las realizó el artista plástico Álvaro Nieto en distintos momentos del año pasado, siguiendo siempre una constante en su obra: que la escultura es a veces también arquitectura. O arquitectura en miniatura: “A veces pienso que mis piezas podrían ser habitadas”, dijo en entrevista.

Por eso no es coincidencia que ahora sus obras estén en esa casa y que de hecho, muchas de ellas evoquen la forma primitiva de una casa como la dibujan los niños.

El hilo conductual de las piezas en la exposición de la Casa Rosa es la arquitectura y la influencia que ésta tuvo sobre las piezas que Nieto diseñó. Sobre todo la arquitectura de Luis Barragán y Mathias Goeritz en la ciudad.

“Todos los que hemos crecido y vivido en Guadalajara sabemos que Luis Barragán ha sido una influencia en cuanto al sentido espacial, pero también al sentido emocional de los espacios”, dijo Nieto.

Ésta es una casa de la segunda época de la producción de Barragán, una etapa más limpia, los grandes muros y colores. Las piezas incluidas de Nieto fueron elegidas por su relación con la arquitectura.

Son piezas de bronce a la cera perdida, un material que Nieto ha explorado en varias piezas: “El bronce ha fascinado a muchas generaciones a través de los siglos”, dijo al respecto, “tiene características peculiares que lo hacen único: la suavidad y la dureza que convergen. Le da una contundencia a la obra muy particular. Trabajo con concreto, con hierro, con madera y con otros materiales experimentales, pero ya tengo algunos años trabajando con el bronce, caí en la fascinación en la que muchos cayeron”.

En su obra, en toda ella, según aseguró, hay una referencia constante a la casa en su forma más simple: “Para mí la casa es una referencia a lo humano, al individuo y a la vez, una oportunidad para jugar con los volúmenes y con el espacio. También hay una parte de emocional: hablar de las relaciones humanas interpersonales. Las cosas más hermosas y más bellas, pero también las más terribles y las más trágicas, suceden dentro de la casa”.

A pesar de que también hace pintura, y un poco de poesía, Álvaro Nieto prefirió explorar de manera más concreta la idea de la casa a través de la escultura porque le parece que el mensaje llega mucho más claro al espectador: “La escultura es contundente. Cuando ves una escultura no te queda duda de lo que estás viendo. El volumen, la tridimensionalidad le da veracidad a la pieza. En otras manifestaciones puede quedar la duda de si hay algún artificio. Pero cuando ves el objeto es contundente, eso me fascina de la escultura”, dijo, “y habla de mí. Toda la obra es autorreferente y honesta: me muestra sin pudor partiendo del hecho de que todos somos iguales porque todos somos humanos. Cuando llega el espectador y se siente retratado, lo confirmas”.

Esta exposición estará disponible hasta el 24 de marzo en Las Rosas 543, en Chapalita. La entrada es libre y puede apreciar, además, una boutique de alta costura que se alberga en la Casa Rosa.

Para saber

Las piezas de Álvaro Nieto sirvieron de marco para la presentación de la joyería Barraganescas, de la diseñadora Ana Ibañez, la semana pasada

 

HJ/I

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