En la elección del nuevo dirigente estatal del PRI Jalisco, que podría transcurrir como un evento político rutinario más de cambio de mando en el ex partidazo, anticipamos que los señalamientos críticos del ex diputado federal Leobardo Alcalá le pondrán algo de sazón a los comicios. Recordemos que el también delegado del CEN priísta en Baja California pidió al Consejo Político Estatal que se abrieran los comicios internos a toda la militancia, pero lo desairaron.

Hoy, Leobardo Alcalá dará una conferencia de prensa en la que fijará su postura respecto a la renovación de la nueva dirigencia estatal, en la que hablará de la intervención de funcionarios en la contienda y de la falta de equidad en la disputa interna. O sea, que habrá por lo menos una voz pública discordante en la crónica de un triunfo anunciado (y planeado) desde las altas esferas políticas estatales.

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De pie, en el asiento de una silla (habrá que averiguar dónde las venden, porque salió resistente), el alcalde tapatío Enrique Alfaro estuvo ayer por la tarde en la plaza de San Juan de los Lagos para, micrófono en mano, solidarizarse con la región y hablar del problema de desabasto de agua en los Altos y el Área Metropolitana de Guadalajara. No tenemos pleito con León, Guanajuato, porque el agua es de todos, pero no permitiremos el trasvase a esa ciudad ni la construcción del acueducto de la presa El Zapotillo hasta que no se garantice al agua a los alteños y Guadalajara, dijo.

Alfaro se congració con los habitantes presentes de Temaca, Acasico y Palmarejo, a los que dijo que no van dejar en su lucha. Para inferir su visión futuro-político-geográfica, dijo: “Gobernar la ciudad de Guadalajara, la capital de Jalisco, implica también venir a expresar nuestra solidaridad a los Altos y a todos los municipios de la región".

Ahí estuvieron Gabriel Espinoza, del comité Salvemos Temacapulín, Acasico y Palmarejo; Mara Robles, rectora del Centro Universitario de los Altos de la UdeG; y Guillermo Márquez, del Observatorio Ciudadano del Agua, entre otros.

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Aunque en su sitio web (carloslomeli.mx) todavía hasta ayer aparecía bajo los colores naranjas de Movimiento Ciudadano (MC), lo cierto es que al diputado federal Carlos Lomelí (“médico de profesión, creyente de la cultura del esfuerzo, orgulloso tapatío y felizmente casado”, como se presenta en redes), tras su renuncia a ese partido para incorporarse a Morena, ya le cantaron Las golondrinas en su ex partido.

Bueno, bueno, en realidad el grupo parlamentario de MC confirmó la separación de Carlos Lomelí del proyecto político naranja. En un tono cordial, los legisladores emecistas señalan que su ex compañero “es uno de los muchos hombres y mujeres libres” a los que MC abrió las puertas para construir un proyecto ciudadano en un marco de libertad, y aseguran que respetan su decisión de buscar alternativas políticas. O sea, no hubo rompimiento ni grito ni sombrerazos, sino una tersa salida.

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El pleito legal por 12 hectáreas del bosque Colomos III pasó a otra fase luego de que el gobierno estatal primero tomó posesión de los dos predios que adquirió y que le invadieron, allá por avenida Acueducto. Este jueves se publicó en el periódico oficial El Estado de Jalisco el decreto firmado por el gobernador en el que ordena: a) la recuperación administrativa de ese bien inmueble para que sea de uso común y, b) liberar las barreras físicas que restringen el acceso, goce y disfrute de esos terrenos, lo cual ya se hizo hace pocos días.

Que haya tomado posesión el gobierno estatal no significa que se resolvió el caso. Por algo Aristóteles Sandoval aseguró que los jueces que se opongan a los intereses de la sociedad en Colomos III “serán enfrentados mediante una batalla jurídica” (¿lo están oyendo los Barba del TAE?) para recuperar esos espacios para las familias. Añadamos que además de la batalla jurídica aristoteliana está abierta la batalla política del PRI y MC en el Congreso de Estado, con la mira puesta en el magistrado Alberto Barba. Como pa’ que no le buigan jueces y magistrados.

 

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